06/05/2019

El nacimiento del vino en el viñedo (factores modificables)

En esta cuarta y última nota de la saga “El nacimiento del vino en el viñedo” veremos los factores modificables que condicionan o ayudan al nacimiento y crecimiento de las uvas. Ellos son la poda, los abonados, el riego, y los labores de cultivo.

↳ El nacimiento del vino en el viñedo (factores accidentales)

Los factores modificables son aquellos que el profesional puede utilizar en el viñedo para intentar corregir los tres factores anteriores (permanentes, variables y accidentales), siempre en pos de arribar al objetivo planteado.

Poda: El objetivo de la poda anual es equilibrar la producción del viñedo con su entorno, los factores variables, y la calidad y cantidad a priori buscadas. Siempre se persigue una adecuada relación hojas-racimos.

Abonados: Los abonados tienen una función vital en la fisiología de la planta y su producción. Una correcta racionalización de elementos importantes como fósforo, magnesio, calcio, hierro y azufre, entre otros, son fundamentales para que la vid transcurra una vida sana y productiva.

Riego: Factor de relevancia para controlar el vigor y la sanidad del viñedo. Se aplica para favorecer el desarrollo de las uvas y no para aumentar el volumen de la cosecha. Durante el invierno y hasta que las uvas comienzan a tomar su color final, la vid necesita humedad en tasas suficientes para desarrollarse, pero durante la maduración, la cantidad de agua debería ajustarse sólo a lo indispensable.

Labores de cultivo: Se trata de diversos trabajos que se hacen en el viñedo para perseguir distintos fines. Y para ejemplificar este punto y los anteriores, vale recordar el calendario de tareas sugerido para un viñedo ubicado en el hemisferio sur.

Mayo: Se podan los sarmientos grandes y se hace el tratamiento contra el mildiu. Se hace la limpieza de hierbas. Aplicación de fertilización de fondo.

Junio: Se reparan los canales de drenaje, se arreglan los caminos y las calles. Comienza la poda de la vid. Se hacen nuevas plantaciones y se comienza a decidir la densidad de plantación.

Julio: Poda a pleno de la vid. Este trabajo es muy artesanal y se realiza a mano, siendo de vital importancia el conocimiento del podador, que es una pieza fundamental en la cadena.

Agosto: Continúa la poda de la vid. Se aplican abonados de fondo.

Septiembre: Con la llegada de días menos fríos, la planta retoma su actividad. Es el tiempo de enterrar las malas hierbas o destruirlas por medio de herbicidas.

Octubre: Empiezan a aparecer los primeros pámpanos o brotes. Se plantan las vides nuevas y se reparan las espalderas. Se hacen tratamientos preventivos para la sanidad del viñedo.

Noviembre: Se realiza una segunda limpieza de las hierbas indeseadas. Se eliminan los rebrotes. Se comienza a hacer la poda “en verde”.

Diciembre: Se enfatizan los tratamientos preventivos contra enfermedades de la vid. Continúa la poda “en verde”. Se controla la humedad del suelo.

Enero: Si es necesario, se eliminan hojas y racimos jóvenes para definir los rendimientos por planta y la exposición solar de las uvas. Se continúa con la limpieza del terreno.

Febrero: Se hace un segundo “aclareo” en la vid. Se cosechan las variedades de ciclo corto y comienza la actividad neurálgica. Se controla la maduración y la calidad del fruto.

Marzo: Epicentro de la vendimia, que se realiza tanto en forma mecánica como manual, dependiendo de las decisiones y las posibilidades del vitivinicultor.

Abril: Continúa y finaliza la cosecha. Se hacen abonos del terreno con diferentes fertilizantes o compost.

Diego Di Giacomo

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