Lunes 18 de marzo de 2019

El nacimiento del vino en el viñedo (factores accidentales)

En esta tercera nota de la saga “El nacimiento del vino en el viñedo” veremos los factores accidentales que condicionan o modifican el nacimiento y crecimiento de las uvas. Ellos son las plagas, las enfermedades, y los accidentes meteorológicos.

El nacimiento del vino en el viñedo (factores variables)

La cuna de estos factores suele ser la meteorología adversa, y generalmente se puede luchar contra ellos en forma preventiva o curativa, mediante factores que veremos en la próxima y última nota de la saga.

Plagas: Son aquellas que se producen sobre cualquier órgano de la vid, ocasionadas por insectos, ácaros, pájaros, etcétera. Siempre es preferible un tratamiento preventivo a uno curativo, sobre todo para cuidar la calidad de la uva.

Entre los insectos podríamos citar a: polillas del racimo, oruga peluda, chinche gris, piral, melazo, gorgojos y mosca de la fruta, entre otros.

Como ejemplos de ácaros: araña roja, erinosis, araña amarilla y acarosis, entre otros.

Enfermedades: Son debidas a los ataques que puede llegar a sufrir la vid por parte de hongos, bacterias y virus.

Entre los hongos se cuentan: yesca, mildiu, oidio, podredumbre gris, podredumbre de la raíz, antracnosis, entre otros.

Como ejemplos de bacterias: podredumbre ácida y necrosis bacteriana, entre otras.

Como ejemplos de virus: closterovirus y nepovirus.

Accidentes meteorológicos: Son las inclemencias del tiempo que pueden afectar al viñedo, sobre todo en la etapa de maduración de la uva. Pueden influir sobre la vegetación, sobre el fruto mismo, o sobre los racimos completos, siempre, claro está, afectando la cantidad y la calidad de la cosecha.

Ejemplo de ello son las heladas de primavera, heladas de invierno, granizo, lluvias muy fuertes, etcétera.

En el caso de las tan temidas heladas, podemos resaltar dos tipos de métodos de lucha: pasivo y activo.

Entre los métodos fundamentales de protección pasiva, podemos enumerar:

- Selección del emplazamiento del viñedo: Debido a que el aire frío es más denso que el aire caliente, el aire que se enfría por contacto con superficies frías se desliza hacia las zonas más bajas, igual que el agua, dando lugar a corrientes de aire frío por el fondo de los valles, siendo éstos los sitios menos aconsejados. Además, los suelos que mejor transfieren el calor son los arenosos y secos, seguidos por los arcillosos secos, y finalmente los suelos orgánicos.

- Selección de las variedades de uva: Es importante inclinarse por cepas de brotación tardía, para escapar de los daños provocados por las heladas primaverales, que pueden afectar las flores y los frutos en sus primeros estadios.

- Drenaje de aire frío: Para este fin, una vez estudiados los “pasillos” por los cuales circula el aire en el viñedo, se suelen colocar “barreras” para impedir el flujo, como ser árboles, arbustos o terraplenes, como así también la ubicación de las hileras de vides a favor del drenaje de aire, para que no “choque” contra ellas.

- Sistemas de poda: En lugares propicios a las heladas, se recomienda la poda tardía, para retrasar la floración. Del mismo modo, una poda que ubique los racimos a mayor altura del terreno será protectiva, ya que la temperatura durante una helada es menor al ras del suelo.

- Trabajos en el terreno: Es conveniente eliminar los cultivos de cobertura del suelo del viñedo, para favorecer la absorción de la radiación solar y promover la transferencia de energía a la vid. Por otra parte, se debería evitar el laboreo de la tierra durante los periodos de helada, ya que esto crea espacios de aire en el piso y almacena menos calor.

Entre los métodos fundamentales de protección activa, podemos enumerar:

- Riego por aspersión: La utilización de aspersores se basa en que la película de agua que cae sobre el fruto se congele, y sea el mismo hielo el que mantenga aislado al fruto de una temperatura inferior a cero grados, que es la que va a registrar a su abrigo. El uso de esta técnica implica todo un estudio sobre cuando comenzar, cuando detenerlos, y el caudal de agua a utilizar, además de la elección entre las distintas variedades de aspersores disponibles.

- Las estufas: Consiste en proporcionar calor seco al ambiente con calefactores o quemadores alimentados con diferentes tipos de combustibles, haciendo subir la temperatura del aire que rodea a las plantas. Es conveniente colocar muchas y pequeñas, para evitar la pérdida de calor proyectada al espacio por una combustión muy grande. Suelen colocarse la mayoría en las puntas de las hileras. Se trata de un sistema complejo.

- Ventiladores: Se utilizan ventiladores de grandes hélices para realizar una “mezcla” de las distintas capas de aire y evitar el descenso de la temperatura de aquellas capas más bajas. Consumen menos energía y son más “limpios” que las estufas, pero la inversión es mayor. Su modo de funcionamiento consiste en extraer el aire de la parte superior y empujarlo con una ligera inclinación entre la torre y el suelo, mezclando así las diferentes capas.

- Riego de superficie: Se trata de un riego por inundación o “manto”, con el fin que el agua libere paulatinamente su calor al enfriarse, con el inconveniente que si la helada dura mucho tiempo, se forme hielo. Su costo económico es muy bajo (suponiendo que se disponga del agua suficiente), pero puede acarrear una serie de peligros como enfermedades por humedad o asfixia de las raíces. Funciona mejor durante heladas por irradiación.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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