Lunes 15 de abril de 2019

¿Por qué se eligió el 17 de abril para festejar el Día Mundial del Malbec?

La cepa estrella de Argentina tiene desde hace algunos años una fecha propia donde se la celebra a nivel global con distintos festejos y encuentros. En esta nota describiremos los orígenes y los rasgos principales de la uva más plantada del país.

¿Cómo comenzó la vitivinicultura en Argentina?

El 17 de abril de 1853 fue cuando se presentó oficialmente el proyecto para crear la Quinta Agronómica de Mendoza -primera escuela de agricultura del país-, impulsada por Domingo Sarmiento. Desde el año 2011, el festejo conmemorativo es organizado por Wines Of Argentina.

En aquella fecha, fue donde el Ingeniero Agrónomo francés Michel Aimé Pouget (1821-1875), contratado por el mismo Sarmiento y gobernantes nacionales y chilenos, fundó los cimientos de la vitivinicultura argentina, incorporando las variedades utilizadas en Francia (entre ellas la Malbec) e innovando la tecnología y conocimientos de los viñedos.

Si tuviésemos que remontarnos literalmente a los comienzos, tendríamos que viajar hasta cinco mil o seis mil años antes de Cristo, a la zona de Armenia, Turquía, Irán, Irak, y sus aledaños, donde se hallan los primeros vestigios de la enología. Pero vamos a empezar un tanto más cerca de nuestra época: apenas unos pocos años antes del nacimiento de Cristo. Sobre el origen exacto de la uva Malbec, tenemos una serie de versiones, como suele suceder en estos casos.

Lo primero que debemos aclarar, es que la Malbec forma parte del reino de las “Cots”, que se caracterizan por ser uvas con gran carga colorante, donde también se engloban la Tannat y la Petit Verdot, entre otras más añejas. La primera versión sugiere que las Cots ingresaron a Francia procedentes desde Italia, expandidas por el Imperio Romano. La segunda versión, las ubica como nativas de las zonas costeras franco-alemanas del río Rhin. Y finalmente, la tercera, indica que su cuna fue la antigua provincia francesa de Quercy, muy cerca de Cahors, vacina a los Pirineos, en el sudoeste de Francia.

Siendo algo ya difícil de determinar cuál de los tres relatos es el exacto, fue ciertamente en la zona de Cahors donde las Cots se afianzaron y comenzaron a transitar un camino que no finalizaría. En lo referente a la Malbec, es producto del cruzamiento entre las castas Magdeleine Noir de Charantes (uva de mesa) y Prunelard N (antigua uva de la zona de Galliac). En sus comienzos, durante el Imperio Romano, el vino de Cahors gozaba de gran respeto y reputación, y así fue durante varios años.

Gracias a sus rendimientos, su cierta facilidad para la vinificación, la resistencia a las pestes y su maduración homogénea, los viticultores locales la adoptaron con gran éxito, siendo así que llegó a ser la cepa emblema de Argentina, lugar donde se podría afirmar que entrega los mejores vinos. Y en este punto me permito volcar una opinión personal: considero que los Malbec argentinos (luego de haber probado otros Malbecs) son los mejores Malbec del mundo, lo cual no implica necesariamente que sean los mejores vinos argentinos. Aquí se elaboran excelentes y hasta sobresalientes vinos de corte y de otras cepas, fuera de la Malbec. Ejemplos sobran.

La uva Malbec debe su nombre a un viverista húngaro de apellido Malbek o Malbeck (con k final), quién fue uno de los primeros en identificarla por separado y esparcirla en Francia en la zona de Cahors, para posteriormente ser llevada a Burdeos, donde se la conoce también como Auxerrois. Luego se deformó el nombre Malbek, reemplazando la "k" por la "c", aludiendo posiblemente a una palabra similar en francés que significa "mal pico", a raíz del sabor áspero y amargo que entregaba esta uva en esa región.

El ingeniero agrónomo Carlos Catania, nos aporta ciertos datos sobre las características de la Malbec:

Uno de sus padres de la Malbec, Magdelaine Noir de Charante (MNCh), es una variedad del frío norte francés, un “fruto rojo” que se utilizaba como uva de mesa, el otro es Prunelard, un cepaje de Burdeos que da un vino de intenso color, y ambos le otorgaron los caracteres que hoy conocemos como propios del Malbec. El Merlot es su medio hermano con el cual comparte como padre a MNCh, siendo su otro padre el Cabernet Franc.

El Malbec se comporta como un cepaje poco plástico y adaptado a regiones de gran amplitud térmica y temperaturas diarias moderadas, al contrario de otras variedades que logran gran expresión en ámbitos muy distintos. Es sensible a los rayos UV cuyo efecto se manifiesta, a partir de los 1.000 m de altura, en un aumento en los tenores de antocianos totales y de resveratrol en las uvas.

La evolución de la madurez y sobremadurez antociánica es menos aguda y más prolongada que la de otros cepajes como el Cabernet Sauvignon, lo que da más tiempo para cosechar la uva sin pérdida apreciable de antocianos.

El vino es abundante en antocianos con una mayoritaria presencia de malvidina, lo que fundamenta su notable color y la estabilidad del mismo. También es rico en dihidroflavonoles, copigmentos que explicarían su notable grado de copigmentación, responsable de su matiz violeta En cambio es algo deficitario en taninos, lo que justifica los cortes con Cabernet Sauvignon, ricos en estos últimos.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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