Lunes 22 de agosto de 2016

“Evalúen los vinos como consumidores”

Finalizó hace unas semanas VINUS 2016, uno de los concursos de vinos y espirituosas más importantes y serios del continente. En esta nota repasaremos algunos de los aspectos más relevantes de una nueva edición de este gran evento.

¿Cómo es un concurso de vinos desde adentro?

La frase del título fue pronunciada antes del comienzo del certamen por el Ingeniero Químico Raúl Castellani, Director de VINUS, ante el panel completo de jurados, y en medio de un silencio solemne. Los distintos enólogos, ingenieros, sommeliers, periodistas y otros profesionales de la industria, escuchaban atentamente las indicaciones del Ingeniero Castellani. Indicaciones que, además de las presentaciones y las formalidades del caso, guardaban el espíritu del concurso.

Decirle a varios de los principales referentes de la vitivinicultura de Argentina, Brasil y Chile, presentes en el salón: “evalúen los vinos como consumidores”, es decirles muchas cosas. Y para explicar bien el contexto, debemos citar otra de las frases que dijo Castellani: “acá el protagonista es el vino, y sólo el vino, ni ustedes ni yo. Traten al vino con el respeto que se merece”. Es obvio resaltar que hay que tener las ideas bien claras y una trayectoria sobresaliente para hablar así, con esa convicción y clarividencia, ante semejante auditorio.

El espíritu, como decíamos, de un evento de la jerarquía de VINUS, es justamente ese. Las indicaciones del Director del concurso explicaban lo importante del asunto, y el hecho de recordar que detrás de cada etiqueta hay cientos de trabajadores y de familias que dependen de la industria, por lo tanto, al momento de colocar las impresiones de cada jurado, se debía ser respetuoso, congruente, y capaz de argumentar sólidamente las calificaciones volcadas.

Por supuesto, y como ya hemos comentado en otras oportunidades, en VINUS la totalidad del concurso se lleva a cabo a ciegas, o sea que ninguno de los panelistas sabe qué bebida está catando, ya que las botellas se encuentran siempre cubiertas. Los datos mínimos necesarios, se detallan en una ficha aparte, como ser: número de muestra, año de cosecha, graduación alcohólica, nivel de azúcar residual, y lo más importante, el segmento de precio al público (expresado en dólares estadounidenses).

Entonces, volviendo a la frase del comienzo, siempre se recalcó el hecho de evaluar las diferentes muestras con ideas claras, sin artilugios de moda o palabras rebuscadas, cosa que no haría el consumidor promedio en la mesa familiar ante una botella. Sea cual fuese la especialidad del profesional que se encontraba en el jurado, debía despojarse momentáneamente del vocabulario “duro”, o “técnico”, y bajar a tierra, donde se hallan la inmensa mayoría de los consumidores.

Y cuando resaltamos que lo más importante que se citaba en las fichas de cada muestra era su valor al público, es porque exactamente eso enmarca a cada vino dentro de una escala de calidad. Un vino de diez dólares, puede ser regular, bueno o excelente, dentro de su franja de precio. Así como un vino de cien dólares, puede ser regular, bueno o excelente. La cuestión es que ninguna persona en su sano juicio va a pretender encontrar los atributos de un vino de cien dólares en uno de diez.

Por lo tanto, una muestra de diez dólares podía ser tan altamente calificada como una de doscientos, pero dentro de su rango de precio. Estos detalles, que en realidad no son detalles, le otorgan a certámenes como VINUS la jerarquía y credibilidad que año a año los van haciendo cada vez más exitosos y respetados. En el caso del concurso en cuestión, ya va por su edición número 13, con centenares de muestras de decenas de países.

Otro aspecto a destacar es la camaradería reinante entre los distintos profesionales, donde el intercambio de opiniones y de sensaciones, se hacía con total respeto y armonía, siendo aquellos de más experiencia los que van guiando a los más jóvenes. Y esto último también es digno de resaltar, ya que desde el Director del concurso hasta el último de los organizadores, expresaron la imperiosa necesidad de transmitir la sabiduría y las enseñanzas a las nuevas generaciones, para que éstas, a su vez, les den su impronta y su nueva visión.

En medio de todo lo descripto, evaluar los vinos es realmente algo fuera de lo común, donde cada uno de los participantes dejó en claro su agradecimiento y su orgullo por haber tenido el honor de ser convocado a semejante evento, sin lugar a dudas, de creciente nivel internacional. Finalmente, el marco propiciado, incita al consumidor a tomar muy en cuenta las calificaciones que de allí surgen, considerando, insistimos, el rigor del concurso.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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