Viernes 05 de diciembre de 2014

Los vinos de Familia Cecchín

Esta semana asistimos a la degustación que brindó la bodega Familia Cecchin en las instalaciones del restaurant Epic, en Arelauquen, de la mano del sommelier Nicolás Nocetti y de Oscar Alberto Cecchín, dueño de la firma.

Alberto, como es más conocido por todos, contó que su bisabuelo llegó en 1.902 a Argentina, y comenzó a hacer vinos continuando las antiguas recetas de su Italia natal, priorizando lo natural (ahora conocido como orgánico).

La bodega posee actualmente 78 hectáreas de viñedos propios en Luján de Cuyo, Maipú y Junín (Mendoza). “No compramos ni vendemos uvas a terceros” advierte Alberto. El 72 % de la producción de Familia Cecchín se exporta a mercados como Canadá, Estados Unidos y Francia, entre otros.

“Desde el año 2.000 comenzamos a embotellar los vinos, antes vendíamos a granel. En 2.001 certificamos como orgánicos todos nuestros productos”. Por supuesto, la filosofía de la bodega, como contamos en reiteradas notas, es el absoluto respeto por el medio y la natural producción del vino, manejando todo en forma orgánica.

“En nuestros viñedos, año a año el suelo es cada vez más fértil, porque no usamos químicos. Las clases de hierbas plantadas entre las hileras de vides, gracias a la fotosíntesis, devuelven al suelo 30 % más de lo que tomaron de él. Como ejemplo, miren los bosques que ustedes tienen en Bariloche…¿alguien los abona, alguien les hecha químicos o agregados?...y observen su frondosidad y sanidad”.

En cuanto a la no utilización de sulfuroso como conservante de sus vinos, Cecchín explicaba que “los conservantes naturales del vino se vuelven inestables con los químicos del viñedo, por eso las bodegas deben agregar sulfuroso como conservante. Nosotros no usamos químicos. Por otra parte, al estar permitido enológicamente el agregado de goma arábiga y otros insumos, se enmascaran los taninos, apareciendo en la boca recién a los varios segundos de haber tragado el vino, donde realmente muestran su sequedad y aspereza. En nuestro caso, esto tampoco es así”.

Y mientras transcurría la degustación, Alberto recomendaba una y otra vez “conversar con el vino, entenderlo”. Y vaya que tenía razón, sus productos permanecen en un nivel muy alto de calidad, inclusive con el paso del tiempo.

Los vinos que probamos fueron:

- Malbec 2013 sin sulfitos. Muy frutal, expresivo, equilibrado. Tiene muchísimos aromas, y muy puros./

- Graciana 2008 orgánico. Un vino muy rico y suave, de una cepa muy difícil de encontrar plantada en Argentina.

- Malbec Roble orgánico 2008. Es un vino ya más estructurado. Muy rico también.

- Blend 2009 Selección de Familia. Es un 40 % Cabernet Sauvignon y 60 % Malbec. Fue la estrella de la noche, un vinazo.

- Espumoso Cecchín Demi-Sec Moscatel de Alejandría. Realizado con el método ancestral, con sólo una fermentación en pequeños tanques herméticos, reposo sobre lías, y sin licor de tiraje ni de expedición. Muy aromático y sabroso.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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