Lunes 18 de abril de 2016

El futuro del Malbec argentino

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Malbec, celebrado en la jornada de ayer, 17 de abril, tenemos el placer de compartir este artículo exclusivo, realizado por el Dr. Ing. Agr. Aldo Luis Biondolillo, director general de Viñedos y Bodega Tempus Alba. Un escrito que no tiene desperdicio de punta a punta, sobre el futuro del varietal insignia.

La historia del Malbec argentino

Aún cuando la variedad Malbec es una “marca registrada” a nivel internacional, con el aporte de la ciencia es posible mejorar aún más sus atributos de calidad enológica. Dicho cultivar es naturalmente muy rico, genéticamente hablando, ya que en su población conviven cientos de clones con un potencial de expresión sensorial muy superior al que actualmente se conoce.

Convencidos de ese potencial, en Tempus Alba tomamos al Malbec como un elemento estratégico para el crecimiento y desarrollo sustentable de nuestro negocio familiar, partiendo de la premisa básica de que la selección genética puede ser un instrumento de diferenciación con la competencia. En consecuencia, durante los últimos quince años hemos trabajado ininterrumpidamente en la identificación, selección y multiplicación “in vitro” de nuestros propios clones de calidad enológica superior.

La clonación de la vid en general, y del cultivar Malbec en particular, es parte de lo que podríamos llamar viticultura de precisión; a la que hemos recurrido para generar información y adquirir mayor conocimiento técnico orientado al mejoramiento cualitativo de nuestros vinos. Es importante aclarar que la selección clonal no implica ningún tipo de manipulación genética, solamente simulamos (y aceleramos) un proceso de tamizado genético tan natural como milenario. En la práctica la tecnología utilizada permite producir masivamente, en un tiempo relativamente corto, plantas de vid genéticamente idénticas a la planta madre manteniendo estándares superiores de calidad con una garantía absoluta de sanidad (libre de virus) y trazabilidad.

No somos los únicos que hemos incursionado en el tema de la selección clonal del Malbec, pero sí somos pioneros a nivel nacional en la producción y multiplicación a escala comercial de plantas de vid de nuestras selecciones clonales, mediante la técnica de micro propagación "in vitro". Nos iniciamos en esta actividad hace 20 años y contamos para ello con un laboratorio biotecnológico ubicado en Anchoris, Luján de Cuyo, Mendoza.

Este trabajo científico fue posible gracias al apoyo del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT) que permitió que, de la fusión de la ciencia con el arte de hacer vinos, surgiera la innovación tecnológica. Este año, al contar esta vez con aportes no reembolsables del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC/MINCYT), escalaremos la capacidad del laboratorio hasta alcanzar el triple de la producción actual.

Nuestro trabajo de selección clonal implicó tres tipos de innovaciones: una innovación de producto que nos permitió definir "un blend de clones single vineyard" como un nuevo concepto de vino Malbec; una innovación de proceso para la producción de plantas de vid, al pasar de una forma discontinua de producción clima-dependiente, a una forma continua de producción industrial bajo condiciones controladas y de asepsia total y una innovación en la forma de transferir el conocimiento adquirido al comercializar los nuevos clones, a través de un programa asociativo de productores que hemos dado en llamar "Círculo VERO Malbec". A tres años de su lanzamiento, el Círculo cuenta con 14 miembros ubicados tanto en las regiones vitivinícolas tradicionales, como en los nuevos terruños emergentes a lo largo y ancho del país.

Implantar un viñedo con selecciones clonales tiene las siguientes ventajas: menor predisposición natural al problema de corrimiento, contar con plantas naturalmente más equilibradas al seleccionar genotipos menos vigorosos, encontrar una solución de compromiso entre calidad enológica y productividad al elegir plantas en base a su rendimiento en kilos, vigor, tamaño del grano y uniformidad en la madurez de la fruta.

En materia enológica, aspiramos a reconciliar dos posturas antagónicas extremas entre genetistas y “terroiristas”, que mantienen una acalorada discusión acerca de si la calidad de un vino es determinada principalmente por el terroir o la genética. Lo cierto es que la calidad es el resultado de la conjunción de ambos factores, sin desconocer que existen además múltiples interacciones y que fundamentalmente, es el viticultor-enólogo, quien con su arte y conocimiento técnico le dará al vino su impronta personal.

La única manera de que la respuesta no quede en el terreno de lo opinable, es cuantificando el aporte individual de cada uno de los factores en pugna, y para esto es imprescindible mientras uno de ellos varíe, que el otro se mantenga. Nuestra metodología de trabajo, con base científica y validez estadística, nos llevo primero a seleccionar y unificar la genética y acordar un protocolo de manejo del viñedo, para recién después implantar los mismos clones en diferentes terroirs y hacer un análisis comparativo.

Solo así el terroir se expresará de manera precisa y sin ambigüedades. Otra forma de relativizar tales comparaciones es que con ellas no buscamos establecer un ranking donde el vino del terroir “A” es mejor o peor que el del terroir “B", sino que queremos resaltar sus particularidades cualitativas, diferencias que serán igualmente ponderadas. En la riqueza genética del Malbec y su gran adaptabilidad a diferentes terroirs está justamente su futuro potencial, y esto es un permanente incentivo para continuar con el desafío de capturar tales diferencias y plasmarlas en un mapa sensorial a nivel nacional.

De acuerdo con los resultados obtenidos hasta ahora, podemos vislumbrar un enorme potencial para el futuro Malbec, el cual deviene de la interacción genética-terroir, que como hemos dicho se manifestará en una mayor diversidad de vinos que serán el resultado de prácticas enológicas inspiradas no solo en las dotes artísticas del enólogo, sino también en los postulados de una enología de precisión que le permitirá disponer de un gran caudal de información científica y técnica (diferentes clones y sus combinaciones), de mucha utilidad al momento de decidir su estilo propio de vino. Si a esto le agregamos la posibilidad de realizar cortes de vinos clonales procedentes de diferentes terroirs, el número de combinaciones y de tipos de vinos, no tendrá límite.

El colega Mike Veseth al referirse a nuestro trabajo en su libro "Extreme Wine" escribió: "fue muy interesante para mí tomar conocimiento de un proyecto tan ambicioso desde el punto de vista científico (el laboratorio biotecnológico y los clones) y tan progresista desde el punto de vista social al proponer la idea del Círculo VERO Malbec". En verdad, este inmerecido reconocimiento solo refleja nuestro deseo de llevar a la práctica una premisa de nuestro dogma, que nos convoca a “cooperar para competir”, convirtiendo nuestra propuesta en una alternativa del tipo ganar-ganar, ya que con la diferenciación de nuestro vino emblemático nos beneficiamos todos: las empresas y el sector en su conjunto. Esto reafirma a su vez, nuestra convicción acerca de que la mejor respuesta que podemos dar a quienes con cierta impaciencia preguntan: ¿Argentina, después del Malbec que?, sea…más Malbec, pero diferentes.

Dr. Ing. Agr. Aldo Luis Biondolillo

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