Lunes 07 de diciembre de 2015

La Patagonia argentina: ¿el próximo paraíso de la vitivinicultura?

A raíz de los incrementos en las marcas térmicas, se busca cada vez con mayor interés plantar viñedos en zonas hasta hace unos años impensadas. La región de la Patagonia argentina ofrece unas características óptimas para destacarse a nivel mundial.

Al respecto de los efectos del cambio climático en el territorio argentino sobre lo influyente a los cultivos, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria nos informó que “la acción de distintos factores ambientales que actúan durante un período largo sobre las plantas puede generar condiciones de estrés fisiológico, lo cual puede conducir a la muerte del individuo o bien a un aumento en su susceptibilidad ante agentes nocivos como insectos y hongos, entre otros.”

“Así, en las últimas décadas se han registrado varios eventos de mortalidad de árboles en bosques nativos. La mortalidad en estos bosques es un proceso que ocurre a grandes escalas espaciales y temporales y que va desde la muerte de un individuo hasta la ocurrencia de eventos masivos de mortalidad, sabiéndose el efecto que las variaciones temporales en el clima (principalmente sequías) tienen en la producción de este tipo de episodios.”

Es claro que la vitivinicultura no escapa a esto, y para profundizar en el tema obtuvimos la palabra de un especialista de Argentina en enología de climas frescos, el Ingeniero Darío González Maldonado, quien asegura: “La vitivinicultura denominada hasta hace poco ‘extrema’, como la que hacemos nosotros entre los paralelos 41 y 47 de latitud Sur, con el calentamiento global va a dejar de ser llamada así, para pasar a ocupar el rol protagónico de la vitivinicultura mundial, junto a otras nuevas regiones en países sin antecedentes en esta agroindustria.”

“Los cultivos de vides se están corriendo hacia los polos, tanto Norte como Sur. Esto se debe a que las temperaturas medias van en un progresivo aumento con una incidencia directa en la calidad de los vinos (negativa). También este ‘efecto invernadero’ hace que la amplitud térmica sea mucho menor (efecto buffer), perdiendo así los vinos su acidez natural, situación que complica la elaboración de vinos base de jerarquía, los cuales terminarán dando espumosos de baja categoría.”

Entre los paralelos mencionados, se encuentra ubicada en su totalidad la provincia de Chubut, donde el Ingeniero Maldonado ya está buscando y desarrollando pequeños ‘terruños’ con muy buenos resultados. Esta provincia podría dividirse desde lo agro-climático en tres regiones, de Oeste a Este, de la siguiente forma:

Región Cordillerana: llena de pequeños valles, ríos y lagos con una precipitación que oscila entre los 800 a 1200 mm/año, gran amplitud térmica con veranos suaves, lo que hace que la maduración de la uva sea lenta y por ende logre expresar su tipicidad varietal. En general se obtienen en esta zona vinos de gran acidez natural y muy aromáticos.

Región de la "meseta central": Es decir la estepa patagónica y centro de la provincia. Se logran vinos blancos robustos con capacidad de añejamiento en madera, y se han obtenido muy buenos Chardonnay con guarda en roble francés de hasta 12 meses. Las ‘bardas’ a orillas del río promueven un efecto “invernadero”, esto complementado con un clima semi-desértico, hace que los viñedos sean totalmente orgánicos, ya que los mismos no presentan ningún tipo de enfermedad o plaga.

Región Costera: Hasta el momento se han desarrollado pequeños viñedos con algunos varietales tintos, que según nos comentaba el Ingeniero Maldonado “no han entregado su máximo potencial debido a mal manejo del cultivo, obteniendo vinos tintos jóvenes que no se destacan.” Y agrega que “en la región costera podríamos obtener Chardonnay y Merlot muy buenos si se cultivan próximos a la costa del mar, de la mano con un buen manejo del viñedo.”

Son bastas, y hasta algunas ya muy conocidas, las zonas de la Patagonia donde se está difundiendo la plantación de viñedos, destacándose en las provincias de Río Negro y Chubut sitios como Ñirihuau, El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén, Trevelin y Río Pico, todos de la Región Cordillerana, con las variedades de uva tinta Pinot Noir y Merlot, y las blancas Chardonnay, Sauvignon Blanc, Riesling y Gewurztraminer.

En tanto, en la Región de la ‘Meseta Central’ tenemos las localidades de Gualjaina, Cushamen, Piedra Parada, Paso del Sapo y Los Altares, con los varietales tintos Malbec y Pinot Noir, junto con la blanca Chardonnay. Por último, la Región Costera esta integrada por Trelew y Gaiman, con los varietales tintos Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot, además de Chardonnay. Todos los mencionados, son pujantes y prometedores emprendimientos.

Y a los recién citados, claro está, debemos sumar las ya establecidas y exitosas bodegas, algunas centenarias, de la Patagonia argentina, como Humberto Canale, Fin del Mundo, Océano, Chacra, Noemía, Agrestis, Rivus, Grupo Trafén, Lapeyrade, Secreto Patagónico, Patritti y Familia Schroeder, entre otras. Claramente, se puede notar que los ojos del mundo vitivinícola se van posando cada vez más en estas regiones, que bendecidas con un clima y unos suelos muy propicios, están entregando vinos de muy alta calidad, augurando superarse permanentemente, en respuesta a las modificaciones observadas por el cambio climático.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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