Martes 08 de diciembre de 2020

Cristobal Colón, José de San Martín, Domingo Sarmiento...y el vino

En esta columna haremos un repaso de la relación de estas tres figuras de la historia con el vino. Cada uno de ellos en su tiempo y época, tuvo un estrecho contacto con la que actualmente es la “Bebida Nacional Argentina”.

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Cristobal Colón y la llegada de la vid a América

Es verdad que la vid existía en América como planta nativa desde mucho tiempo antes que Colón llegase al continente. Pero también es verdad que ese género de vides, la "vitis riparia" o "vid americana", como se la conoce hoy en día, no era la más apropiada para dar vinos. De hecho, en nuestros tiempos se la utiliza mayormente como porta-injerto de la "vitis vinífera", para evitar enfermedades a las cuales la "riparia" es inmune.

Por lo tanto, el tipo de uva capaz de producir vinos, llegó desde Europa en las carabelas, y por motivos de salud de los tripulantes. Colón trajo barriles de vino, uvas en forma de pasa, y vides en unas especies de "macetas" de la época. Lo que sucedía era que cuando las tripulaciones llevaban ya unos meses en el océano, entre otros males, comenzaban a sufrir una enfermedad llamada escorbuto, la cual tiene unos síntomas horribles que realmente ni vale la pena describir, y que en los casos extremos (muchos) llevaba a la muerte.

Si bien recién en 1747 el médico escocés James Lind logró determinar con exactitud cuáles eran las causas de la enfermedad, por los tiempos de Colón ya se tenía una idea de lo importante de consumir frutas y vinos durante las excursiones por alta mar. Además de ser imprescindibles para la celebración de la misa, aportaban las cantidades necesarias de ácido ascórbico, o más conocido como vitamina C, fundamental para la vida.

Tanto es así, que la falta de este compuesto en el organismo era el responsable del escorbuto, ya que la vitamina C es indispensable en la síntesis de colágeno en el hombre. Las uvas, las hortalizas y obviamente los cítricos, poseen las cantidades de vitamina C requeridas para la subsistencia. Y también el vino, aunque en proporciones menores, contiene este mismo compuesto. Con el correr de las muertes y las experiencias, los marineros fueron comprendiendo la importancia de trasladar vides en los barcos, además de utilizarlas como intercambio cultural, para hacer vino, para celebrar misa, para expandir el cultivo, y para el mero hecho de alimentarse.

José de San Martín y el cruce de los Andes

Según los documentos históricos, José de San Martín y su ejército llevaban 300 barriles de vino, distribuidos entre unas 113 mulas de carga destinadas para tal fin.

De hecho, San Martín, era amante del vino, y en sus días les jugaba pequeñas trampas a sus convidados, cambiando las etiquetas de las botellas locales con las extranjeras.

Cuando sus invitados probaban los vinos con la etiqueta local (que poseían en su interior vino extranjero) los tildaban de "débil" o "insulso", y al degustar las botellas con etiqueta extranjera que contenían el vino local, lo llenaban de halagos, lo cual (cuenta la historia) divertía mucho al General San Martín.

Pero al mismo tiempo instaba a sus compatriotas a no desmerecer un producto por el sólo hecho de ser nacional, como así también a no exaltar lo importado, sólo por tener esa condición.

Domingo Sarmiento y la expansión de la vitivinicultura argentina

En el cultivo de la vid local, dominaban con amplia mayoría los sistemas de plantación de “cabeza” (o sea con la forma de un pequeño arbolito) y del “parral español”. Con el correr del tiempo las técnicas se fueron modernizando y modificando. En 1853 el gobernador de Cuyo, Domingo Faustino Sarmiento, contrató al francés Michel Aimé Pouget.

Pouget, que era Ingeniero Agrónomo, fue el encargado de traer al país las “cepas europeas”, entre las que se contaban las ahora conocidas Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, etc. Él también debía reproducir sus plantaciones, y claro está, sus vinos. Su trabajo fue muy amplio y de gran importancia. De hecho, desde el año 2011, se instauró el 17 de abril como el día del Malbec en conmemoración al 17 de abril de 1853, que fue cuando se presentó oficialmente el proyecto para crear la Quinta Agronómica de Mendoza –la primera escuela de agricultura del país-, donde Pouget fundaría los cimientos de la vitivinicultura argentina, contratado e impulsado por el mismo Domingo Sarmiento.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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