Miércoles 04 de noviembre de 2020

Dioses y diosas del vino

Camino a cumplir los 9 años ininterrumpidos en línea, y más de 500 notas, estudios y entrevistas realizadas, De Vinos y Vides retoma su periodicidad semanal de publicación comenzando con este artículo donde se recopilan las deidades más ligadas al mundo del vino a lo largo de la historia.

¿Quién dijo “en el vino está la verdad”?, y otros...

Djemchid: Cuenta una vieja leyenda persa que en el año 4.000 antes de Cristo, un ave que surcaba el cielo dejó caer unas semillas a los pies de este rey y semi-dios.. Al tiempo, de esas semillas comenzaron a crecer unas plantas que dieron abundantes frutos (uvas), los cuales fueron recolectados y guardados en el depósito real. Estando allí adentro, las uvas desataron su fermentación natural, despidiendo el dióxido de carbono producido por la misma y llenando el depósito con su característico olor. Cuando la esposa favorita del rey, como consecuencia de sus celos hacia otra mujer, buscó veneno para suicidarse, llegó hasta el lugar donde fermentaba el oscuro jugo de las uvas. Pensando que era una poción, la bebió con la intención de matarse. Momentos después, fue hallada danzando y cantando alegremente, por supuesto, bajo los efectos de lo que había tomado. El rey llamó a esa bebida con el nombre de Darou é Shah, que significa "el remedio del Rey". De la deformación de esa palabra deriva el nombre de Shiraz, o Sirah, cepaje proveniente de la antigua región de Persia. Decían los persas, que allí nació el vino.

Dionisio: En la mitología griega, es el dios del vino, hijo de Zeus y Sémele. Cuando era joven, Dionisio descubrió la viticultura y se dedicó a ella, pero Hera lo hizo enloquecer y vagar por el mundo. Curado de su locura por la diosa Rea, se dedicó a enseñar todo lo referente al vino y su producción en muchos lugares de Asia, sobre todo en India. Para los griegos, este dios inventó el vino. Dice la leyenda, que Dionisio estaba enamorado de su joven amigo Ampelo, y es por eso que le regaló una cepa de vid que estaba pendiendo a lo alto de un árbol, llena de racimos. Tentado por lo apetitoso del fruto, Ampelo subió al árbol para probarlo, pero cayó desde lo alto y murió. Muy triste por su muerte, Dionisio lo transformó en una constelación. Otra leyenda cuenta que de Ampelo, una vez muerto por un toro, brotaron racimos de uva. La Ampelografía, que es la ciencia que estudia las variedades de vid y sus características, debe su nombre a este personaje mitológico.

Baco: Dios de la mitología romana, adaptado del Dionisio de los griegos. Baco era hijo de Júpiter, y en su honor se celebraban las fiestas Bacanales, donde se desarrollaban orgías y se bebía sin control. De la palabra Bacanal proviene una de las posibles deformaciones que originó el lunfardo "bacán". Se supone que Baco también transmitió sus conocimientos a los humanos sobre como plantar vides y hacer vino.

Osiris: Según los historiadores, la viticultura nacida en el Cáucaso, llegó a su primer momento de esplendor en los tiempos de los faraones de Egipto. Fueron los egipcios los que idearon técnicas innovadoras, como por ejemplo el prensado de uvas. Esto y mucho más fue gracias al rey-dios Osiris, quien (según la mitología) le enseñó a la humanidad el cultivo de la vid, cómo cosecharla y cómo guardar el vino resultante de su jugo. Osiris era un dios egipcio de la resurrección, símbolo de la fertilidad; también enseñó a la vid a treparse y al hombre a cosecharla, y a poder guardar el vino. El vino en Egipto era sólo para nobles, reyes y sacerdotes. También era para acompañar en el viaje hacia la vida eterna.

Hathor: En las leyendas también era considerada como diosa de la alegría, la embriaguez, la música, el baile y el vino. Está demostrado que los egipcios atribuyen a Osiris, dios de la agricultura, la invención del vino, pero fue Hathor quien se convirtió en su señora. Cuentan que su esposo, Orus, la invitó a beber un vino licoroso de color sangre que la hizo caer en un profundo sueño. Así, la humanidad se libró del furor de la diosa y los hombres sobrevivieron, pero la danza, la música, la embriaguez y el vino quedaron bajo su control y poder. Tanto es su peso que, según arrojan los trabajos arqueológicos, era su figura la que se tallaba en las ánforas destinadas para esta bebida.

Liber: En la mitología romana, era un dios de la fertilidad, la viticultura, el vino y la libertad. Era una deidad patrona de los plebeyos de Roma. Su fiesta, Liberalia, que se celebraba el 17 de marzo, llegó a asociarse a la libertad de expresión y los derechos inherentes a la mayoría de edad. Su culto y funciones se asociaron cada vez más con Baco y su equivalente griego Dioniso, cuyas mitologías llegaron a compartir.

Mayáhuel: Diosa mexica del maguey, y por extensión, de la embriaguez. Es una de las deidades relacionadas con la tierra. En tanto que divinidad del mundo vegetal, es también una diosa de la fertilidad. Mayáhuel era representada como una joven con el cuerpo pintado de azul que se asomaba por una penca de maguey. Ella era también signo de la mala suerte, aquel que nacía en un día relacionado con esta diosa, seguro habría de terminar mal.

Enotropeas: En la mitología griega, las Enotropeas (‘las que cambian vino’) eran las tres hijas de Anio; Espermo (diosa del grano), Eno (diosa del vino) y Elais (diosa del aceite). Su abuelo era Dioniso, quien les dio el poder de convertir el agua en vino, la hierba en trigo y las bayas en aceitunas; por eso, jamás murió de hambre quien estuviera cerca de ellas. Cuando partieron a la Guerra de Troya las naves griegas, fueron las Enotropeas quienes las abastecieron. Agamenón, impresionado por ello, quiso secuestrar a las jóvenes, y Dioniso las salvó transformándolas en palomas.

Methe: En la mitología griega era el espíritu y la personificación de la embriaguez. Ella ingresó al séquito de Dioniso y siempre se mencionada asociada a dicho dios u otros compañeros suyos. Methe aparece como la esposa de Estáfilo de Asiria y la madre de Botris. Cuando Estáfilo muere repentinamente a la mañana siguiente después de un banquete en honor a Dioniso, este hace que el nombre de Methe se conmemore por siempre al nombrar el estado de embriaguez después de ella, y hace que los nombres de Estáfilo y Botris se identifiquen con las uvas.

Siduri: Personaje de la epopeya de Gilgamesh. Ella es una tabernera, una sabia divinidad femenina asociada con la fermentación del vino. En la Epopeya de Gilgamesh, que es un poema épico de la antigua Mesopotamia, ella intenta disuadir a Gilgamesh en su búsqueda de la inmortalidad, instándolo a contentarse con los placeres simples de la vida.

Sileno: En la mitología griega, Sileno era el padre adoptivo, preceptor y leal compañero de Dioniso, el dios del vino, al tiempo que era descrito como el más viejo, sabio y borracho de sus seguidores. Era un sátiro, y un dios menor de la embriaguez; su equivalente en la mitología romana era Silvano, cuyo nombre significa simplemente “de los bosques”. Sileno suele considerarse hijo de Hermes, como sucede con la mayoría de los sátiros, pero en otras tradiciones se le hace hijo de Pan con una ninfa, o de Pan con Gea. Como con Dioniso, se situaba su lugar de nacimiento en Nisa (Asia).

Sileno es conocido por sus excesos con el alcohol, pues su amor por el vino era su pasión, por lo que solía estar borracho y tenía que ser sostenido por otros sátiros o llevado en burro; se decía que cuando estaba ebrio Sileno poseía una sabiduría especial y el don de la profecía. En cuanto a los sátiros, son criaturas alegres y pícaras, aunque su carácter desenfadado y festivo puede volverse peligroso e incluso violento. Como criaturas dionisíacas, son amantes del vino, de las mujeres y disfrutan de los placeres físicos.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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