Lunes 05 de noviembre de 2018

Syrah, el remedio del rey

La Syrah es una uva antiquísima, que se cultiva a lo largo de casi todo el planeta, destacándose en Australia, Francia y Estados Unidos, pero con creciente calidad en otras latitudes, como por ejemplo Argentina. En esta nota, su historia y características.

¿Por qué cada vino es único, si todos provienen de la uva?

Cuenta una vieja leyenda persa que en el año 4.000 antes de Cristo, un ave que surcaba el cielo dejó caer unas semillas a los pies del rey y semi-dios Djemchid. Al tiempo, de esas semillas comenzaron a crecer unas plantas que dieron abundantes frutos (uvas), los cuales fueron recolectados y guardados en el depósito real. Estando allí adentro, las uvas desataron su fermentación natural, despidiendo el dióxido de carbono producido por la misma y llenando el depósito con su característico olor.

Cuando la esposa favorita del rey, como consecuencia de sus celos hacia otra mujer, buscó veneno para suicidarse, llegó hasta el lugar donde fermentaba el oscuro jugo de las uvas. Pensando que era una poción, la bebió con la intención de matarse. Momentos después, fue hallada danzando y cantando alegremente, por supuesto, bajo los efectos de lo que había tomado. El rey llamó a esa bebida con el nombre de Darou é Shah, que significa "el remedio del Rey". De la deformación de esa palabra deriva el nombre de Shiraz, Syrah, o Sirah, cepaje antiquísimo proveniente de la antaña región de Persia. Decían los persas, que allí nació el vino.

Como suele suceder en estos casos, las versiones históricas son variadas, donde algunas citan que fue introducida en Europa a través del puerto de Siracusa, y otras sostienen que proviene del sur de Francia. De hecho, es cultivada desde hace mucho tiempo en el Valle del Ródano, donde participa en los vinos de dicha región francesa. Inclusive, en algunos casos se nombra a los fenicios como responsables de la llegada de la Syrah al Ródano, y en otros casos a los griegos.

Desde el punto de vista de la ampelografía (que es la rama de la botánica especializada en las vides), la Syrah muy posiblemente sea el resultado del cruzamiento natural entre las cepas Mondeuse Blanche y Dureza. Lo que es seguro, es que los vinos que hicieron famosa a la Syrah fueron los de Hermitage, provenientes de una colina en la ciudad Tain-l'Hermitage, en el norte del Ródano. De todas formas, también se transformó en la uva estelar de Australia, muy lejos de su cuna.

Su racimo es cónico alargado con tendencia a cilíndrico, lleno, con una baya elipsoidal neutra y de pulpa blanda. Se caracteriza por un marchitamiento precoz de la baya durante el proceso de madurez. Las uvas son de granos elípticos de color negro-azulado de tamaño mediano, con película fina pero resistente. Esta variedad tiene potencial para brindar frutos de calidad con altas producciones, no estando directamente relacionada la disminución de parámetros de calidad, como el color y la acumulación de azúcar en la baya.

Según los estudios, la semilla es muy importante a la hora de elaborar un vino tinto con este cepaje, pues contribuye con el 75% del total de los taninos. De hecho, puede llegar a tener el vino fuertes taninos, haciéndolo proclive a la crianza en barricas y posterior guarda en botella. Asimismo, se ha descubierto que la Syrah es susceptible a los tipos de levaduras usados durante la vinificación, donde algunas de ellas provocan notas frutales, y otras notas especiadas.

El vino terminado suele poseer un olor intenso, en el cual se han descripto moléculas aromáticas que evocan al clavo de olor, la pimienta negra, la canela, violetas, frambuesas e higos; y en aquellos ejemplares un tanto más añejos, cigarro, café, cuero, aceitunas negras y trufas. Siempre, por supuesto, estos descriptores son plausibles de la persona que analiza el vino, recordando la subjetividad de la cata.

Como decíamos, a nivel local, en Argentina, la Syrah está dando mucho que hablar, con ejemplares que se ubican palmo a palmo con muchos de los principales Syrah del mundo, siendo el fuerte de su producción la provincia de San Juan. Aunque antaño, los inmigrantes italianos trajeron este cepaje a la provincia de Mendoza, rebautizándolo Balsemina ó Balsamina, error semántico corregido durante la década de 1.960.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

DeVinosyVides :: Portal especializado en el mundo del vino. Vitivinicultura, enología, bodegas, noticias y material especial.

Copyright 2014 - www.devinosyvides.com.ar - Todos los derechos reservados.