Lunes 09 de enero de 2017

Las principales enfermedades de la vid

En esta nota repasaremos las principales enfermedades que puede sufrir la vid en líneas generales, teniendo en cuenta que si no son prevenidas o tratadas correctamente, podrían llegar a ser un verdadero dolor de cabeza para el viticultor.

¿Qué hay dentro de una uva?

Oídio: Es una enfermedad fúngica causada por el hongo Uncinula necator, en su forma sexual, y por Oiddium tuckeri en la forma asexual. Las variedades más susceptibles son Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Chenin, Tempranillo, Barbera y Pinot Noir. El oídio puede atacar todos los órganos verdes de la vid: hojas, brotes y racimos. Ya que el hongo no sobrevive sobre el tejido muerto de la vid, inverna principalmente como micelio (conjunto de filamentos) en el interior de las yemas.

Cuando en la primavera comienza la brotación, el hongo inicia su desarrollo. Al momento de alcanzar su madurez, se reproduce generando conidios que propagan la enfermedad a viñedos vecinos, siendo transportados por el viento. De este modo, constituyen los focos de infección primaria. A partir de ellos, y si las inclemencias climáticas son proclives, se producen infecciones secundarias, pudiendo repetirse el ciclo varias veces durante el crecimiento.

Las condiciones favorables para la aparición y desarrollo del oídio son la presencia de tejidos tiernos en el cultivo, brotes aún no lignificados, bayas con menos de 8% de azúcares, temperatura desde los 15 grados y en un punto óptimo de 25 grados, amplio rango de humedad relativa y follaje abundante, ya que esto último le permite al hongo escapar de la influencia de las lluvias, el agua de riego y las temperaturas muy altas.

Peronóspora: Es una enfermedad causada por el hongo Plasmopara vitícola. Es conocida también con el nombre de "mildiu". Es de diseminación rápida en los viñedos, cuando la temperatura y la humedad son propicias para su desarrollo. Todas las variedades de vides Vitis vinifera son sensibles, aunque el nivel varía según los cepajes. Entre las que más posibilidades tienen de ser afectadas, figura la blanca Pedro Ximénez (utilizada justamente como indicadora).

Este hongo también ataca todas las partes verdes de la planta: hojas, brotes y racimos, en cualquier etapa del ciclo vegetativo. Penetra en el interior de los tejidos vegetales por los estomas, y su vida transcurre dentro de ellos. Los síntomas se manifiestan sobre la cara superior de las hojas como manchas redondeadas, verde amarillentas y brillantes, llamadas "manchas de aceite". A medida que la enfermedad avanza, las manchas toman una coloración castaño clara y luego aparecen tejidos muertos.

Es muy conocida en esta enfermedad, la regla del “triple 10”, la cual indica que hay condiciones predisponentes para su aparición: longitud del brote igual o mayor a 10 centímetros, temperatura media igual o mayor a 10 grados, y precipitaciones iguales o superiores a 10 milímetros durante uno o dos días. En estas condiciones, se produce la primera infección que, al término del periodo de incubación dará origen a la “mancha de aceite” y al moho blanco.

Podredumbre de racimos: Es una enfermedad fúngica causada por el hongo Botrytis cinerea. Conocida también como "podredumbre gris" o "moho gris", puede provocar severas pérdidas tanto en la calidad como en la cantidad de la producción, siendo una alteración propia de tiempos lluviosos y húmedos. Las variedades más susceptibles son Semillón, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Chenin, Riesling, Pinot Noir y Malbec.

Esta enfermedad presenta distintas características según el momento en que se desarrolla. En primavera la infección avanza paulatinamente en yemas y brotes, llegando a causar lesiones y necrosis. Durante el período de maduración de las bayas, desde el envero y hasta la cosecha, se produce el otro momento crítico. Las bayas son infectadas a través de conidios presentando una mancha superficial, después se desarrolla una podredumbre húmeda, y por último ocurre la ruptura de la epidermis y la pérdida del mosto, lo que favorece el desarrollo de otros microorganismos indeseados.

El hongo pasa el invierno como micelio en grietas de la corteza, yemas de la vid, o en el suelo, y se desarrolla en la primavera. Las condiciones climáticas óptimas para la infección son temperaturas de 15 a 20 grados y presencia de agua, o una humedad relativa elevada, superior al 90%, durante unas 15 horas. Los veranos secos reducen significativamente el riesgo de Botrytis cinerea. Las heridas producidas por oídio, granizo y pájaros, favorecen el desarrollo del hongo.

Polilla de la vid: Para explayarnos acerca de la plaga de la “Lobesía Botrana”, un problema que recrudeció recientemente en Argentina, importado de Chile, transcribimos un informe realizado entre el Observatorio Vitivinícola Argentino y la Corporación Vitivinícola Argentina.

“Las 20 razones que convierten a la Lobesia botrana en un problema enorme”

1. Menores cosechas: Según especialistas, las más de 52.500 hectáreas que presentaron daños en la superficie mendocina en esta última temporada (cuando la presión de la plaga fue mayor a 1.500 capturas por trampa) tuvieron pérdidas de producción que van del 5 al 70%, con un promedio de 30%.

2. Cada vez más daño: La superficie que presenta daños ha crecido considerablemente desde que se la detectó, llegando en esta última temporada a más de 50.000 hectáreas si sumamos la Zona Alta del Río Mendoza y los Oasis Norte y Este; y a más de 2.500 en la Zona del Valle de Uco.

3. Cada vez hay más superficie con presencia de la plaga: Como vimos, ya son más de 52.500 las hectáreas con daños, pero la superficie en la que se encuentra la polilla es cercana al triple (146.500 hectáreas). Hay presencia de la plaga en San Juan y en todos los oasis productivos de Mendoza.

4. La plaga es cada vez más fuerte: El hecho de que los daños hayan aumentado año tras año se correlaciona con niveles poblacionales cada vez más altos. Además, antes se observaba que había tres generaciones por ciclo. Ahora se está detectando una cuarta, y en algunos casos hasta una quinta generación.

5. La calidad de la uva y del vino es menor: Además de una pérdida cuantitativa, hay pérdida cualitativa. El desarrollo de la Lobesia botrana favorece el ataque de diversos hongos patógenos que provocan la podredumbre del racimo. En la uva para vinificar, los residuos que dejan estos hongos transmiten mal olor y sabor a los vinos (daños indirectos). También afecta la calidad de la uva para consumo en fresco y pasas.

6. Otros hospederos: Si bien la vid es su hospedero primario, la Lobesia puede hospedarse y producir daños en otros cultivos como cerezo, arándano, damasco, duraznero, morera, manzano, peral, ciruelo y olivo. En algunos lugares de Chile, por ejemplo, los productores de arándano y ciruelo están obligados a hacer control de la plaga.

7. Costo ambiental: La aparición de la Lobesia ha hecho que se empiecen a utilizar algunos productos que antes no se usaban en la Argentina. Incluso antes de la polilla de la vid, la viticultura cuyana era “casi orgánica” en ese aspecto. El SENASA, en 2010, tuvo que autorizar con carácter provisorio productos fitosanitarios y compuestos de feromonas para el control de la plaga. Algunos productos químicos (no así emisores de feromonas), podrían generar un impacto ambiental negativo.

8. Probablemente se está favoreciendo a otras plagas: La incidencia de algunos productos para control químico en otras plagas que afectan a la vid es todavía incierta ya que se están usando en nuestro país desde hace pocos años. Muchos especialistas consideran que esta situación es propensa a favorecer otras plagas como arañuelas y la mulita de la vid, insecto que causa graves daños en las raíces.

9. Costo de salud: Las consecuencias negativas que pueden causar estos productos químicos no se relacionan sólo al impacto ambiental. Si no se respetan los procedimientos pueden producir impactos en la salud.

10. La detección de agroquímicos en vinos podría significar una futura pérdida de mercados: Esto hace, además, que muchas bodegas hayan tenido que aumentar los controles de pesticidas, lo cual se traduce en un nuevo gasto que, obviamente, incrementa los costos de producción.

11. Aparición de otros hongos: También hay que mencionar que la Lobesia favorece, además de Botrytis, a otros hongos como Aspergillus niger, que puede causar presencia de Acrotoxina A en vinos, un compuesto tóxico que podría incidir negativamente en los despachos.

12. Problemas de logística: Para evitar la difusión de la polilla existen reglamentaciones que dificultan el traslado de material de propagación, máquinas cosechadoras, maquinaria de poda, tachos de cosecha y otros materiales, ya que obligan a respetar ciertas pautas para el movimiento de los mismos.

13. Dificultades en el traslado de la materia prima: De acuerdo con la resolución 29-I-2014 ISCAMEN, en Mendoza no se puede trasladar uva desde los Oasis Norte y Este hacia la Zona Alta del Río Mendoza y la Zona Sur, ni desde el Centro al Sur. Solo puede trasladarse la materia prima en estos trayectos en forma de mosto o fumigada con bromuro de metilo en una cámara habilitada que queda en Las Catitas, departamento de Santa Rosa.

14. Nuevos costos para las uvas de mesa: Debido a la presencia de la plaga, los productores de uva de mesa deben afrontar costos asociados a logística comercial, como fumigación con bromuro de metilo.

15. Gasto de los productores: En las áreas bajo cuarentena o bajo plan de contingencia, los productores tienen la obligatoriedad de hacer control de la plaga. Los costos son bastante variables, dependiendo de la estrategia llevada a cabo. En el caso de la confusión sexual, que suele dar muy buenos resultados y es ambientalmente óptima, el costo es de aproximadamente U$S 200/ha, más la mano de obra.

16. Muchos productores no distinguen bien la plaga: Quienes pretendan ver la polilla, probablemente tengan grandes dificultades. Ésta es muy difícil de ver porque además de medir menos de 1 cm y no ser vistosa, tiene muy poca actividad durante el día. Sí es más fácil distinguir las larvas, por ejemplo, o los envoltorios sedosos que éstas forman. Pero para identificar la Lobesia se requiere cierto grado de atención y conocimiento que muchos productores no poseen porque es una plaga relativamente nueva en nuestro país.

17. Los daños son difíciles de distinguir para los productores: Las últimas generaciones de la plaga producen daños entre envero y maduración, que son relativamente más fáciles de distinguir. Son difíciles de apreciar los daños de la primera y segunda generación en inflorescencias y bayas verdes, respectivamente, pero que pueden traducirse en una pérdida grande.

18. Costos para el Estado: Además del costo que asumen los privados, la plaga le ocasiona un gasto adicional al Estado, ya que tiene que invertir en monitoreo, control, capacitación, difusión, investigación y desarrollo. En 2015, el Congreso Nacional sancionó una ley para el control de la plaga Lobesia Botrana, sin embargo el Poder Ejecutivo no asignó presupuesto para la ejecución de ley: es una ley sin recursos.

19. La Lobesia tiene una excelente relación con las fincas en crisis: En fincas en donde la rentabilidad no es buena, muchas veces el productor no invierte en la lucha contra este insecto. Esto favorece el desarrollo de la plaga y la rentabilidad de esas fincas es cada vez peor.

20. Más problemas: Es importante aclarar que los 19 puntos anteriores no representan todos los motivos por los cuales la Lobesia es un enorme problema. Hay muchos más, por lo que es imperioso extremar las medidas para combatirla.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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