Lunes 26 de febrero de 2018

¿Cómo deberían ser verdaderamente las críticas de los vinos?

Puntajes, medallas y diplomas se exhiben en muchas botellas como un indicador de que se trata de un “gran vino”, cosa que afirma determinado “especialista” que lo probó y “como él sabe”, seguramente tiene razón. Pero…¿cómo deberían ser verdaderamente las críticas de los vinos?

Falsas creencias de algunos consumidores de vino

“Las notas de cata dependen de cada individuo, que a su vez está influenciado por su estado de ánimo, conocimiento, antecedentes del vino, momento, lugar, etc. Las notas categóricas (puntaje) de algún punteador famoso sirven para aumentar las ventas del vino dándole publicidad, pero no representa las preferencias de cada consumidor, que cada vez más elige a través de redes sociales y aplicaciones de internet, reuniendo para un vino determinado, miles de opiniones.”

Dicha afirmación fue hecha en este mismo medio por el prestigioso Ingeniero argentino Carlos Catania, quien dicta desde el año 1.988 el Curso Superior de Degustación de Vinos en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, creador del libro “La interpretación sensorial del vino”, y autor de numerosos estudios científicos sobre diversos temas enológicos, entre otros. O sea, es una eminencia que enseña a degustar vinos.

Y su afirmación, es ampliamente compartida y respaldada por la gran mayoría de entendidos en el tema. Ésta moda de hoy en día, donde un “famoso” periodista inglés o norteamericano llega en un avión, se aloja en los mejores hoteles o en los principales lodges, es atendido como un rey, y que su “trabajo” es beber vinos gratis y ponerle una puntuación, sinceramente a este autor le parece algo, por lo menos, ridículo. Difícil por momentos entender como las bodegas se prestan a ese juego.

Por supuesto, lo hacen porque para una persona que no entiende mucho del tema, la opinión de un “experto” con una medallita en la botella, o un “98 puntos”, le hace pensar, como decíamos, que se trata de un buen vino. Seguro que si. Y lo compra. No es necesario ser muy avivado para darse cuenta que la opinión (suponiendo que sea honesta) de una sola persona, no sirve de nada, ni siquiera como una guía. Que una sola persona le ponga un puntaje a un vino, en verdad no nos sirve de nada.

El vino es tremendamente subjetivo. No existen cepas, ni terruños, ni marcas, ni estilos de vino que determinen si un vino es grandioso o no lo es. Y mucho menos un “crítico”. Existen momentos. Sólo momentos. Un momento en el cual a Usted un vino le parecerá increíble, por el vino en sí, por el contexto, por la comida, por su estado de ánimo. Un momento único e irrepetible. Posiblemente, vuelva a tomar ese idéntico vino en otra ocasión, y no podrá creer que sea aquel mismo que tanto le gustó antes. O viceversa.

“Bueno, pero se supone que los críticos están librados de todo prejuicio o influencia”. Lamento desilusionarlo, pero no es así. Salvo que provengan de otro planeta, son simples seres humanos, como Usted y como yo, por lo tanto es imposible que no tengan un mal día, que no estén apurados, o con sueño, o con calor, o con una llaga en la boca…y todos esos son tan solo unos pocos ejemplos que se pueden interponer entre una persona y el correcto juicio de un vino. Solo unos poquitos.

Una verdadera crítica de un vino, si cabe el término, debería hacerse comprando el vino en cuestión en alguna boca de expendio donde lo compra el consumidor normal, o yendo a la bodega pero eligiendo una botella de la cava al azar, y pagándola, como corresponde. Una vez hecho eso, pedirle a alguien que tape las botellas con una simple bolsa de papel, que se cambie el orden de las mismas, y ahí si, probarlas. Totalmente a ciegas, dejando de lado la mayor parte de influencias posibles ajenas al vino en sí mismo.

¿Pero por qué no hacen eso? Porque se trata de un negocio….”un curro” dirían en el barrio. Generalmente, esas personas no catan los vinos a ciegas, porque sería atentar contra su propio negocio. Pero algo distinto son los paneles de cata, por razones bastante obvias. Una sola persona puede equivocarse, ser sobornada, tener intereses, o tan sólo estar en un mal día para catar. Pero cuando hablamos de diez, veinte o treinta personas analizando un mismo vino, la cosa cambia.

Así, las calificaciones que surjan de certámenes con amplios paneles de cata, pueden ser tomadas como una guía, pero tampoco como una verdad revelada, ya que sobre sus gustos, el que más sabe…es Usted, nadie más. Es por este motivo, que pedir un consejo o una recomendación sobre un vino, es como preguntarle a esa persona qué es lo que le gusta, cosa que posiblemente no se emparde con nuestros propios gustos. El mundo del vino es muy sutil e infinito.

El saber, es libertad. Y en el mundo del vino, eso se logra probando, probando y probando distintos vinos, en distintas oportunidades. De esa forma, se va “moldeando”el paladar, y lo que al comienzo parecía como que todos los vinos eran iguales, con el correr del tiempo y la experiencia, redunda en lo opuesto: todos los vinos son diferentes.

El problema es que estamos tan acostumbrados a todo este circo, que nos da “miedo” acercarnos al vino, porque pensamos que “no sabemos”, que “no entendemos”. Bueno, yo me animaría a recomendarle lo siguiente: ¿quiere saber como es un vino?, ¿quiere saber si le va a gustar?...entonces vaya, cómprelo, bébalo, y a otra cosa. La práctica lleva a la perfección: cuantos más vinos pruebe, más experiencia adquirirá e irá descubriendo diversos matices. Las opiniones ajenas, son sólo susurros al oído. Y siempre tenga presente que tomar muchos vinos no es lo mismo que tomar mucho vino. Lo primero, si, lo segundo, no.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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