Lunes 13 de julio de 2015

Terruños de Argentina: Misiones, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires

En nuestro cuarto capítulo de la recorrida por los viñedos argentinos, transitaremos las provincias de Misiones, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, que si bien no se encuadran dentro de los grandes productores, poseen muy buenos vinos y bodegueros con mucha historia y tradición.

Terruños de Argentina: Mendoza

Comenzando por Misiones, debemos destacar la producción artesanal y “casera” de varias familias en la región central de la provincia. Hablamos de los municipios de Olegario Víctor Andrade, Cerro Azul, Aristóbulo del Valle, San Vicente, Dos de Mayo y Almafuerte. Los tipos de uvas que sobresalen son Niágara, Venus, Isabella, Syrah y Cabernet Sauvignon. Fueron los descendientes de inmigrantes europeos los que, al llegar a este territorio, fomentaron la producción de vino, que aún se mantiene.

Además, en el municipio de Cerro Azul, se inauguró en el año 2006 una “Bodega Escuela” que proyectaron en conjunto el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la Universidad Nacional de Misiones y el Ministerio de Agronomía, en las instalaciones de la Estación Experimental Agropecuaria. Es sin dudas Misiones, una de las tantas provincias que la mayoría de los argentinos ignoramos en materia vitivinícola, pero que posee una rica historia y un promisorio futuro.

Continuando en la zona noreste del país, pasamos a la provincia de Entre Ríos. Aquí hallamos una particular sorpresa al enterarnos que se trató de una de las mayores elaboradoras de vino de Argentina de fines de los 1800 y principios de 1900, hasta que una lamentable y demencial ley nacional, prohibió en la década de 1930 la elaboración de vino fuera de las principales provincias productoras, lo cual truncó la vitivinicultura de Entre Ríos.

Afortunadamente, esa insólita normativa se revocó en 1998 (un poco tarde), y marcó el resurgir de esta provincia en la materia. En Colón y su zona de influencia, el área del Río Uruguay y Victoria, están nuevamente dando que hablar: se encuentran plantaciones de Tannat, Chardonnay, Malbec, Arinarnoa, Merlot, Cabernet Sauvignon y Sangiovese. La mayoría hoy en día son pequeños productores, pero también existe una bodega relevante en Colón.

Y llegamos a la provincia de Córdoba, en el centro de Argentina, donde la historia de sus primeros vinos se remonta a los años 1600. También muy influenciada por las inmigraciones europeas, cuenta con una serie de subregiones muy interesantes. La tradicional es Colonia Caroya, a 720 metros de altura, donde hallamos Malbec, Merlot, Frambúa (Isabella), Malvasia, Trebbiano, Ancellota, Sauvignon Blanc y Chardonnay, de alta calidad.

La región del Valle de Calamuchita se ubica a unos 1200 metros, contando con Malbec, Merlot, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Chardonnay, entre otras. Completan las regiones de Traslasierra, Noreste y Ansenuza, también con una plantación muy variada, y en general conducida en espaldero bajo y alto. Usualmente, los vinos cordobeses poseen una graduación alcohólica más bien baja en comparación a los de otras provincias, lo que les imprime una característica muy propia.

Para terminar esta nota, arribamos a la provincia de Buenos Aires, la más grande del país en cuanto a su superficie. Son variadas y cada vez mayores las subregiones que se estudian y se cultivan aquí, a tal punto que grandes bodegas mendocinas están fijando su atención en Buenos Aires como sitio para nuevas plantaciones. Médanos, encuadrada dentro de lo que sería un área oceánica y semidesértica, ya posee varias decenas de hectáreas con vides, y resultados muy alentadores.

También con gran amplitud térmica y excelente cantidad de horas de sol al año, pero en un marco más serrano, se ubica Sierra de la Ventana, que en general posee suelos arenosos y donde ya se encuentran varias bodegas de importancia. Las variedades plantadas son muchas: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Malbec, Cabernet Franc, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Tannat y Petit Verdot. Chapadmalal, Tandil y Berisso completan el abanico de regiones, que cada vez se va extendiendo más.

Y debemos mencionar un párrafo aparte para esta última localidad, Berisso, el epicentro donde se mantiene viva la tradición del centenario “Vino de la Costa” (que además se produce en otras localidades costeras de Buenos Aires y Santa Fe). Elaborado con la uva Isabella, es de baja graduación alcohólica (entre 9 y 10 grados) y de clásico sabor muy frutado. Su apogeo fue entre las décadas de 1940 y 1960, cuando se llegaron a vender más de un millón de litros por año. Claramente, fue (y es) el “Vino de la Costa” o “Vino de la Viña”, uno de los actores más folklóricos de la historia vitivinícola argentina.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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