Lunes 02 de abril de 2018

¿Por qué las botellas de vino son de vidrio?

Este es uno de esos ejemplos que tenemos ante nuestros ojos como algo cotidiano, hasta que en un momento nos cuestionamos la razón de su existencia: ¿Por qué las botellas de vino son de vidrio y no de otro material? ¿Cómo se descubrió el vidrio?

La historia de la cápsula de la botella y sus funciones

El descubrimiento del vidrio, como cuenta la historia, fue así: "cierta vez en Biblos, hace más de 6.000 años, unos mercaderes que atravesaban la Fenicia, acamparon a la vera del río Belo tras una larga caminata. Para cocinar, apoyaron sus utensilios sobre piedras que encontraron en la playa y, después de comer, se durmieron dejando el fuego prendido. Al despertar hallaron unas formaciones brillantes, sólidas y desconocidas. Las piedras que habían utilizado de carbonato sódico, fundidas junto a la arena, habían producido el primer vidrio."

El vidrio posee muchas cualidades para ser el elegido en las botellas de vino: es impermeable, aséptico, duradero, reciclable y no tiene olor. Es el envase más adecuado para la conservación, por lejos. Si bien bebidas de otros estilos utilizan PVC o PET en sus envases, éstos presentan algunas desventajas para el vino, como por ejemplo cierta permeabilidad frente al oxígeno (por ser más porosos que el vidrio) y la posibilidad de la transferencia de algún gusto desagradable con los años de guarda.

En la industria del vidrio, existe una frase que dice que “cuando una persona come o bebe algo contenido en vidrio, está experimentando el sabor puro del alimento o bebida, nada más ni nada menos”. Los vidrios están compuestos esencialmente de minerales naturales y abundantes, como arena, caliza y carbonato de sodio, siendo de este modo un material ecológico, estable, resistente al frío, al calor, y a los agentes atmosféricos.

El envase de vidrio, como continente, no interfiere sobre el contenido y así no altera su gusto, olor o composición, asegurando una conservación óptima y duradera. Por otra parte, la transparencia del vidrio (aún estando coloreado), permite visualizar el contenido, destacando así su calidad a la vista. Y es destacable que sea totalmente reciclable, ya que una botella usada permite la fabricación de una nueva sin pérdida de calidad ni de cantidad, y el ciclo puede extenderse hasta el infinito.

En lo referente a la gama cromática, la botella de vino tinto debe su color verdoso oscuro a la intención de proteger el líquido lo mejor posible durante su añejamiento. Considerando que el vino es fotosensible (o sea que lo afecta la luz), luego de diversos estudios y pruebas, se detectó que el color de vidrio verde o verde-oscuro interrumpe mejor las radiaciones ultravioletas y las violetas, y deja pasar muy poco las azules. Se entendió entonces que era el tono de color más apropiado. Por el mismo motivo, las botellas de vino blanco, no aptas en general para una guarda prolongada, poseen un color de vidrio transparente, que permite observar su interior y la limpidez del líquido, algo a lo que prácticamente estamos acostumbrados.

En lo referente al formato de las botellas de vino, podríamos resumir que fundamentalmente existen dos tipos: la típica que conocemos de vino tinto se llama Burdeos, y es esa que posee unos "hombros" pronunciados, para que cuando la botella reposa en posición horizontal, los sedimentos queden allí depositados. El otro tipo más conocido es la llamada Borgoña, y es de "hombros" caídos, y cuello y cuerpo anchos.

Ésta segunda se utiliza generalmente para vinos blancos como el Chardonnay, y para tintos que no dejan sedimentos, como el Pinot Noir. En tanto que la primera, es usada en los vinos tintos que pueden producir sedimentos durante su guarda. Justamente por esto cada una de ellas debe su nombre: en Burdeos y en Borgoña se hacen vinos que coinciden (a grandes rasgos) con las características descriptas para las botellas, en su gran mayoría.

El peso de la botella se asocia en general a una mayor calidad del producto que contienen, entendiendo que al poseer un vidrio más grueso y denso, se condice con un vino superior. Como hemos detallado en reiteradas veces, esto no es así necesariamente. Hasta se podría llegar a hablar de un asunto “marketinero”, si cabe el término, al dotar a ciertos vinos con botellas que superan los 1000 o los 1500 gramos de peso.

Con el correr de los años en botella, los vinos destinados a ese fin, desarrollan una alta complejidad aromática (bouquet), equiparan sus atributos, se vuelven suaves al paladar sin perder su personalidad, se ve modificada su escala cromática, se tornan complejos, untuosos y profundos, resultando en un todo armonioso y equilibrado, hasta el punto en el que comienza el declive de su vida, en una línea de tiempo variable y dependiente de cada ejemplar.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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