Sábado 28 de diciembre de 2013

Los vinos naturales de Familia Cecchín

En una didáctica degustación llevada a cabo días atrás en el Lirolay Suites, Oscar Alberto Cecchín presentó en Bariloche su porfolio de vinos naturales. Siempre con la premisa de realizar productos orgánicos y sin intervención de químicos, Familia Cecchín es una referencia a nivel nacional cuando se habla de vinos ecológicos, en consonancia con todas las certificaciones que avalan su respetuoso y exitoso método vitivinícola.

En el hermoso complejo ubicado en la avenida Bustillo al 8.400, Cecchín dejó en claro cuáles son los conceptos y filosofía que su empresa lleva adelante: "El suelo donde crece la vid es fundamental, es muy importante cuidar su equilibrio, su micro-fauna y su materia orgánica. Y esto se logra manejándolo y cuidándolo sin el uso de químicos, sólo con productos naturales. Todos esos cuidados continúan luego en la bodega, y se ven reflejados en el vino." Por supuesto, no se utiliza anhídrido sulfuroso añadido (sulfitos).

"Nuestros viñedos están intercalados con otros frutales, para mantener el equilibrio en la naturaleza del terruño. Sabemos que, por ejemplo, al caer al suelo las hojas, le devuelven un 30 % más de los nutrientes que la planta tomó de la tierra, abonándolo naturalmente." Debemos destacar que cuando llegaron al país los bisabuelos de Oscar, procedentes de Italia, en 1902, trajeron con ellos todo el bagaje de conocimientos vitivinícolas de su tierra natal, donde no existían aún los agroquímicos.

"Ellos adaptaron su manera de hacer vinos a nuestra tierra, donde, por citar sólo una diferencia, llueve mucho menos que en Italia, ya que en Mendoza hablamos de unos 200 milímetros al año. Y por supuesto, con el correr de los años, se resistieron a utilizar químicos." La bodega Familia Cecchín obtuvo en 2001 la certificación orgánica. Actualmente, también cuenta con dicha certificación por parte de organismos de Canadá, Estados Unidos, Japón y Europa.

Oscar afirma que la filosofía de la bodega es sencilla, pero desafortunadamente no tan corriente: "Ser promotores del cuidado de la salud, comenzando por nuestra tierra, con nuestros hijos y nuestros clientes. Porque pretendemos un mundo mejor: más sano, limpio, sin productos químicos. Y además garantizar el bienestar de las futuras generaciones. Estas ideas simples son nuestras acciones cotidianas."

La degustación comenzó con el "Familia Cecchín Orgánico Blanco 2012": un blend de las variedades Pedro Ximenez y Chardonnay, del que se produjeron sólo 21.000 botellas. Es excelente, denso, complejo y delicado a la vez. Si hasta parece que hubiese tenido paso por barricas de roble y contacto con las lías, de lo untuoso y mantecoso que es. El aspecto visual es de un amarillo muy brillante y sus aromas son de la gama de los frutos tropicales.

Oscar Cecchín explicó que en este ejemplar blanco se utiliza tanto el vino gota como el de la primera prensada, "ya que allí está el alma del vino blanco". Cuenta además con una maceración pre-fermentativa (sin frío) y una maceración fermentativa de dos días. "Tanto en los tintos como en los blancos le prestamos mucha atención a tener un buen nivel de acidez, ya que es la columna vertebral del vino."

Luego se degustó el "Sólo el amor salvará al mundo Malbec": de ésta línea de vinos en especial hablamos extensamente en una nota anterior, la cual adjuntamos debajo de la presente. Los conceptos vertidos en aquella oportunidad, los mantenemos en la actualidad, y eso es lo importante: que al haber degustado el mismo vino en distintos momentos y oportunidades, la opinión sobre el mismo se mantenga. Eso habla de un gran vino.

Continuamos con el tinto "Familia Cecchín Orgánico 100 % Carignan 2008". La cepa Carignan es muy extraña de encontrar en Argentina, y menos en un vino orgánico. Sí es muy común hallarla en Francia y España. Los viñedos que dieron vida a este producto datan de 1961. El método enológico es el tradicional, con bombeo diario en piletas de 12.000 litros, fermentación alcohólica a temperatura controlada y fermentación maloláctica completa. Sin paso por roble.

Este vino en especial, es exquisito: franco, untuoso, largo, sin aristas. Puro jugo de uva fermentado. O sea, vino. Ni más ni menos que un excelente vino. Tuvimos la oportunidad también de catar el "Familia Cecchín Malbec Roble 2008", que cuenta con una estadía de seis meses en barricas francesas, lo que le otorga la complejidad propia que le imprime este tipo de recipiente, cuando son usados correctamente, como es en este caso.

Finalmente, fue el turno del espumante "Sólo el amor salvará al mundo Moscatel de Alejandría", que también tuvo su lugar en estas páginas en la nota que se encuentra al pie. La línea de vinos de Familia Cecchín es extensa, podríamos nombrar además de los degustados, un Syrah, un Merlot, un Blend de Familia, un Malbec Rosé, y un espumante Demi-Sec. Todos ellos, claro está, cumpliendo con la misma esencia impartida por su creador: el máximo respeto por la naturaleza. Y sin agregar anhídrido sulfuroso.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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