Lunes 22 de febrero de 2016

¿Qué es una helada y cómo afecta al viñedo?

Sin dudas es uno de los accidentes climáticos más temido por los productores vitivinícolas, que cuando se produce en determinadas condiciones, es capaz de echar a perder toda la cosecha. ¿Qué es exactamente una helada, qué tipos distintos hay y cómo afectan al viñedo?

Agronómicamente hablando, se considera que está aconteciendo una helada en el viñedo cuando la temperatura del aire medida a un metro y medio del suelo alcanza el punto de congelación del agua (es decir 0 grados) o niveles inferiores. Inclusive, la temperatura al ras del suelo puede ser menor aún. Los diversos cultivos (y las diversas sub-especies dentro de un mismo cultivo) son afectados por este fenómeno a diferentes marcas térmicas. Según las particularidades que las provoquen, las heladas pueden ser de tres formas:

Helada por convección: Sucede cuando un viñedo es invadido por una masa de aire cuya temperatura es inferior a 0 grados. Las plantas se enfrían por contacto y pueden sufrir diferentes daños según su estado fenológico (etapa del crecimiento anual en que se encuentren). Dichas masas de aire pueden ser acompañadas por vientos y precipitaciones, usualmente de nieve, y la variación de la temperatura con la altura es negativa, sin inversión térmica.

Helada por irradiación: Aquí la explicación es un tanto más compleja. Este tipo de heladas transcurren durante la noche. Sucede que la superficie terrestre y los vegetales emiten energía calorífica bajo la forma de rayos infrarrojos, y al mismo tiempo reciben las irradiaciones atmosféricas y solares que compensan la pérdida de calor. De día, la irradiación atmosférica y solar es mayor que la terrestre, por lo tanto la superficie se calienta.

De noche sucede lo contrario, entonces la superficie y los vegetales se enfrían. En el caso de una noche despejada, sin viento y baja humedad, la pérdida de calor es mayor, ya que unas condiciones opuestas reflejarían nuevamente el calor hacia la superficie. Además, el aire que circunda las superficies que se han enfriado, se enfría a su vez por contacto. Cuando se producen este tipo de heladas, el aire frío en las zonas de pendiente, desciende a los valles, que en estos casos se ven sometidos a temperaturas muy bajas.

Helada por evaporación: En el caso que después de una precipitación descienda la humedad relativa del aire, la película de agua que recubre las plantas se evaporaría rápidamente. El calor de evaporación que el agua necesita para pasar de estado líquido a gaseoso lo toma de las plantas, haciendo descender la temperatura de las mismas (igual que cuando una persona transpira). La intensidad de estas heladas depende de la cantidad de agua que se evapora, de la temperatura del aire y de la humedad relativa.

Por otra parte, según su aspecto, las heladas se categorizan de dos formas:

Helada blanca: Son las heladas en las que se forma hielo sobre la superficie de las plantas, debido a la presencia de masas de aire húmedo. Se ven favorecidas por la ausencia de viento y de nubosidad. De esta manera, se observa una capa de pequeños cristales blancos recubriendo los tejidos vegetales. Suele denominarse también como “escarcha”.

Helada negra: Es el caso de las heladas en las que no se forma hielo, pero se puede observar la muerte de tejidos vegetales, que adquieren tonos oscuros (de ahí su nombre). En la helada negra el descenso por debajo de 0 grados no va acompañado de formación de hielo y se produce cuando la masa de aire es seca, el cielo está semi-cubierto y la capa baja de la atmósfera está turbulenta.

Si la helada se produce en la primavera (llamadas heladas tardías), los efectos pueden ser: daño en las yemas que están brotando, daño en los tallos jóvenes, congelación de órganos herbáceos, debilitamiento de la actividad funcional, disminución de la actividad fotosintética y destrucción de inflorescencias. En esta situación, la planta está comenzando su actividad anual, y el impacto de una helada tardía fuerte, puede ser letal.

Si la helada fuese en el periodo otoñal, con el fruto todavía en ella (llamadas heladas tempranas), el perjuicio podría ser: disecado de las hojas, rotura de uvas (con el consiguiente ingreso a las mismas de microorganismos), caída prematura de hojas, necrosis de las zonas vasculares, e incluso daño en las futuras yemas. La previsión de una helada temprana, suele hacer modificar el día elegido de cosecha, con el fin de anticiparse a la misma.

Las heladas de invierno son quizás las menos temidas, ya que la vid durante su reposo invernal puede resistir hasta 12 grados bajo cero sin mayores problemas. Pero en el supuesto caso que esa marca fuese menor, se podrían observar desde daños en las yemas hasta la muerte misma de la planta. En una futura nota en esta misma sección, analizaremos las medidas pasivas y activas en la lucha contra las heladas, que como decíamos al comienzo, suelen ser fenómenos que desvelan a los vitivinicultores.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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