Miércoles 23 de diciembre de 2015

Cómo descorchar sin lastimarnos y la explicación del brindis

Si hay algo que seguramente vamos a hacer en estas fiestas, es descorchar y brindar. Pero…¿cómo abrimos una botella en forma segura? y ¿por qué brindamos?

Los pasos correctos para descorchar un espumoso o una sidra sin afectar nuestra seguridad ni la de ningún otro asistente, son:

- Con una mano tome la botella por el cuello, apoyando el dedo pulgar sobre la tapa corona del corcho.

- Con la otra mano, comience a desenrollar los alambres que sostienen la corona, y aflójelos suavemente, sin retirar el pulgar de la otra mano de la corona.

- Retire los alambres y la corona. Con una mano sostenga la botella por el cuello y con la otra tome el corcho. Incline la botella a unos 45 grados, apuntando a un lugar donde no haya nadie. Al inclinar la botella, hacemos que la superficie del líquido por la que puede escapar el gas sea mayor, reduciendo la presión de salida del mismo.

- Comenzamos a aflojar lentamente el corcho (siempre con un pulgar sobre él), hasta empezar a escuchar el típico silbido provocado por la salida del dióxido de carbono.

- Continuamos removiendo el corcho hasta que el mismo se retire suavemente de la botella, ya que la salida paulatina del gas y la inclinación de la botella, dan como resultado que la presión repentina que hace volar el corcho, haya desaparecido, evitando ojos lastimados.

¿Por qué brindamos?

Cuenta la historia, que el famoso "chin-chin" proviene de una deformación de la expresión alemana "ich bring dir's", que en español significa algo así como "yo te lo traigo". Se dice que esta frase fue pronunciada por primera vez en 1527 cuando los mercenarios alemanes de Carlos V saquearon la ciudad de Roma. Para celebrar la victoria, estos guerreros alzaron las copas en honor al rey y aclamaron esa frase refiriéndose al botín que le llevaban.

Nuestra segunda teoría da cuenta de que en las fiestas lujuriosas bacanales romanas, se pretendía disfrutar de la bebida con todos los sentidos, y como el único que no participaba era el oído, era necesario chocar las copas para que el sonido lo haga partícipe del placer de beber.

Otros historiadores afirman que la tradición surgió durante el siglo IV antes de Cristo, en el seno del imperio Romano y que se hacía por razones totalmente distintas a las actuales. Por aquellos tiempos, en los cuales abundaban las deslealtades y las trampas, eran moneda corriente los asesinatos por medio de la bebida envenenada. Como una muestra de confianza y camaradería, los anfitriones y sus invitados solían chocar con fuerza sus copas colmadas, con el objetivo que parte del líquido de una pasase a la otra y viceversa, dejando en evidencia que no había ningún tipo de veneno. Por supuesto, en aquel entonces esas copas no eran de vidrio.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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