Lunes 20 de julio de 2015

¿Qué explicación tienen las partes que componen una botella de vino?

Cada uno de los componentes de una botella de vino tiene una explicación y una razón de ser, por eso en esta nota vamos a darle una mirada a ese recipiente que desde hace cientos de años resguarda en su interior a esta fantástica bebida.

Botella linda... ¿vino rico?

Historia de la botella de vino: ¿De donde provienen su forma, color y tamaño?

Si comenzamos el análisis desde arriba hacia abajo, lo primero que encontramos es la cápsula, cuyas funciones podríamos resumirlas en: cierta garantía de que la botella de vino nunca ha sido abierta, haciendo las veces de precinto de seguridad; proteger al corcho de la humedad y del ataque de insectos; protección frente al polvo y la sequedad; cobertura estética; identificación de la bodega y del vino; y a modo de resumen, podríamos afirmar que la existencia de la cápsula se debe a la existencia del corcho, ya que cuidarlo es su principal función.

En lo referente a los tapones, actualmente hay todo un mundo de variantes: tapas a rosca, tapones sintéticos, corcho "de una sola pieza" (tapón entero que se extrae del árbol y puede llegar a recibir un proceso de colmatado en caso de presentar grietas), corcho "aglomerado" (fabricado sobre la base del corcho molido y prensado que sobró de los anteriores), y corcho "mixto o 1 + 1" (una mezcla o unión de los dos primeros). Cada uno acorde al tipo de vino a proteger.

Como explicamos en otras oportunidades, un corcho de alcornoque que realice su trabajo de la manera correcta, colaborará con que el vino evolucione en forma exitosa, pausada y armoniosa, permitiendo durante un determinado periodo de tiempo el ingreso de ínfimas porciones de aire a la botella, evitando un ámbito totalmente reductivo, y sirviendo de barrera óptima como contenedor de la bebida. Además, por supuesto, de participar en el clásico ritual del descorche.

El cuello de la botella es la parte que une la “boca” con el “cuerpo” de la misma. Su largo es de unos 5 o 6 centímetros aproximadamente, aunque muy variable de un recipiente a otro. Allí, en el cuello, es donde solemos observar un pequeño espacio entre el líquido y el tapón, generalmente constituido por una atmósfera inerte, dejado para prever expansiones y contracciones del vino por posibles cambios de temperatura.

Los “hombros” constituyen la parte en la que la botella se hace más ancha desde el “cuello” al “cuerpo”. Existen distintos tipos, que marcan diferentes estilos: las clásicas botellas de vino tinto con “hombros” pronunciados se llaman “Burdeos”, y las de vino blanco y espumoso “Borgoña”. La diferencia radica en que las del tipo “Burdeos” están pensadas para contener en sus hombros las borras al reposar acostadas, cosa que los vinos blancos o espumosos no poseen. Hay además otras variantes, pero son fundamentalmente estas dos las que predominan.

El cuerpo de la botella es donde está contenido casi la totalidad del vino, además de en una parte del cuello. Al respecto, podemos citar la gran variedad de tamaños existentes (375 cm3, 750 cm3, 1500 cm3, etc.), donde las más usual es la “Standard” de 750 cm3 (aunque vale la aclaración que para el añejamiento es mejor la de 1500 cm3, llamada Mágnum, porque la superficie de contacto con el corcho y el exterior es la misma, pero para el doble de vino).

En lo referente al vidrio, la botella de vino debe su color verdoso a la intención de proteger el líquido lo mejor posible durante su añejamiento. Considerando que el vino es fotosensible (o sea que lo afecta la luz), luego de diversos estudios y pruebas, se detectó que el color de vidrio verde interrumpe mejor las radiaciones ultravioletas y las violetas, y deja pasar muy poco las azules. Se comprendió entonces que era el tono de color más apropiado. Por el mismo motivo, las botellas de vino blanco, no aptas en general para una guarda prolongada, poseen un color de vidrio blanco o transparente.

El peso de la botella se asocia en general a una mayor calidad del producto que contienen, entendiendo que al poseer un vidrio más grueso y denso, se condice con un vino superior. Como hemos detallado en reiteradas veces, esto no es así necesariamente. Hasta se podría llegar a hablar de un asunto “marketinero”, si cabe el término, al dotar a ciertos vinos con botellas que superan los 1000 o los 1500 gramos de peso.

Y para terminar, un viejo conocido: el culotte o "picada" de la botella, que es la concavidad que poseen las mismas en el fondo, ahí donde, en caso de ser pronunciada, Usted puede meter el dedo. Se cree que ese "agujero" es para que el sommelier también coloque allí el dedo gordo y recueste la botella en el resto de la mano, para hacer un servicio más sofisticado o delicado. De hecho, empezó a utilizarse así hace muchos años en Francia, donde los camareros "finos" volcaban los vinos en las copas realizando esa acción.

Ahora bien, el nacimiento de la concavidad del fondo de la botella data de cuando las mismas eran hechas por los sopladores de vidrio. La base era utilizada para apoyar en ese lugar una especie de cuña que sostenía el recipiente mientras era trabajado. Con el correr de los años y las modas, las botellas comenzaron a ser más grandes y gruesas con la intención de soportar un largo añejamiento, por lo tanto la picada pasó a ser mas "onda", porque si así no fuese, la botella contendría más de 750 cm3. Esa concavidad profunda, es algo que en nuestros días está casi estandarizado como una supuesta “calidad”.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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