Domingo 03 de mayo de 2015

Paso al frente de las mujeres: ahora deciden la compra de vinos

El tinto dejó de ser cosa de hombres y la incidencia de ellas en la elección es cada vez mayor. En los negocios de bebidas, hace cinco años ellos representaban el 80% de las transacciones. Ahora se equiparó y la tendencia es creciente. Los especialistas dicen que son más sensibles y que entienden más la idea de maridaje.

Según consignó Tiempo Argentino, en los últimos 20 años, el vino se convirtió en un objeto que expresa como muy pocos las aspiraciones sociales y culturales de buena parte de la población. Saber de vinos y degustarlos es, en algunos círculos, mucho más que un placer. Paralelamente, las mujeres fueron tomando desde los años '60 en adelante cada vez mayores espacios en la sociedad, fundamentalmente como efecto de las luchas de los movimientos feministas y de género. Estas dos tendencias no podían menos que conformar el actual mapa de mujeres que tienen cada vez mayor incidencia en la industria y el consumo de vinos.

Y los números son contundentes. Por ejemplo, según el análisis del perfil de las ventas de las sucursales de Parodi Tiendas de Bebidas, hace cinco años el porcentaje de mujeres que hacía las compras de bebidas alcohólicas era del 20%, mientras que hoy estas proporciones se han equiparado y las mujeres representan más del 45% de las compras. "También el aumento de la cocina gourmet y su fusión con los vinos incide en esto, las mujeres saben mejor que los hombres qué vino va con cada comida, buscando la afinidad o el contraste entre los sabores, el concepto de maridaje atravesó los restaurantes y se instaló en los hogares", dice Damián Parodi, presidente de la esta red de tiendas y franquicias que cerró el año pasado con una facturación de $ 14 millones. También, un estudio de Wine Market Council revela que en Estados Unidos el 56% de los consumidores de vinos son mujeres.

A conclusiones parecidas arribó la consultora STG, que realizó el año pasado dos estudios, uno sobre vinos de alta gama y otro sobre vinos más económicos (Entry Level). En los dos casos, se observa el creciente conocimiento de las mujeres en materia de vinos y su incidencia a la hora de decidir la compra. Pero además, del estudio surgen otros datos muy interesantes. Por ejemplo, prácticamente no hay diferencia entre los momentos que hombres y mujeres eligen para tomar vino: el 71% de los hombres dice hacerlo durante la cena, mientras que en el sector femenino, la cifra es del 72 por ciento. Otro dato interesante es que las mujeres aseguran tener salidas a restaurantes en los que consumen vino un promedio de 3,6 veces al mes, mientras que en los hombres esa cifra se reduce a tres.

El estudio cuantitativo se realizó entre consumidores de todo el país en agosto de 2014 por Stg, una consultora especializada en el negocio de alimentos y bebidas gourmet que nació en 2001. Su directora, Dolores Lavaque, explica que "está muy claro que la mujer que va a comprar vino no va con un papelito que le da el hombre, tiene curiosidad y prueba variedades". Para Lavaque (ver recuadro), hay varios indicadores que demuestran que la afición por el vino no hace diferencias entre géneros: "Las ganadoras de los concursos de mejores sommeliers son mujeres; por ejemplo, días atrás Paz Levinson fue consagrada mejor sommelier de las Américas en el concurso que organizan la Alianza Panamericana de Sommeliers y la Association de la Sommellerie Internationale", dice.

El estudio revela, además, que la mayor diferencia entre el gusto y la aceptación del vino entre hombres y mujeres tiene que ver con las variedades. En la variedad más consumida en nuestro país, el Malbec, el 77% de mujeres dice preferirlo, mientras que en los hombres, esa cifra llega al 90 por ciento. Y, curiosamente, el 84% de las mujeres reconoce tomar cabernet sauvignon, una variedad compleja y poderosa, mientras que apenas el 81% de los hombres se inclina por este sabor. En lo que respecta a los vinos blancos, además, las mayores diferencias en la aceptación se encuentra en el torrontés, otra variedad muy popular en nuestro país: el 44% de las mujeres lo prefiere y sólo el 38% de los hombres reconoce tomarlo (ver infografía).

En lo que respecta a la ocasión de tomar vino, el 91% de las consultadas asegura que prefiere estar en compañía cuando bebe, mientras que esa cifra desciende al 89% en los hombres. El 36% de las mujeres elige los restaurantes para hacerlo y en los hombres esa cifra desciende al 25%, porque ellos eligen beberlo en casas de conocidos, amigos o familares (29%) mientras que entre ellas, ese lugar desciende al 21% de las preferencias.

El precio, sin embargo, es una motivación más importante para ellas que para ellos. El 71% de los hombres reconoce que el costo del vino es importante a la hora de decidir la compra de vino, algo importante sólo para el 68% de ellas. Pero entre los aspectos que utilizan unos y otras para decidir la compra, lo más soprendente es la diferencia respecto del conocimiento de la marca: el 69% de las mujeres asegura que la experiencia previa con las bodegas y marcas juega un rol importante en la compra, mientras que, ara los hombres esa cifra apenas llega al 58 por ciento.

"En el caso de las mujeres, está comprobado que poseen una sensibilidad mayor que los hombres –agrega Parodi, coincidiendo con el estudio de STG–. Desde la elección de la etiqueta, cosecha, aromas particulares de cada variedad y botella, son las características que definirán el placer que la bebida generará en ellas a través de sus sentidos."

Finalmente, el estudio realizado por la consultora pregunta por el comprador habitual de vino en el hogar. El 71% de las mujeres aseguró ser la compradora, mientras que el 93% de los hombres hizo lo propio. En un 38%, las mujeres contestaron "mi marido". Entre un 6% (hombres) y un 9% (mujeres) aseguraron que no había un comprador determinado, que lo hacía indistintamente cualquiera de los dos.

Lavaque tiene otra forma cualitativa de demostrar que la evolución en el consumo de vino es cada vez más igualitaria: "Hace diez años –dice– en ningún restaurant le daban la carta de vinos a la mujer, y ahora lo correcto es preguntar quién va a hacer la elección de vinos." Evidentemente, es una saludable tendencia que sólo seguirá evolucionando.

"No sé si el cambio se dio hace diez, cinco o 15 años, pero tengo 20 años en la industria, prácticamente nací en el mundo del vino, y lo que puedo asegurar es que hasta hace pocos años este era un mundo ciento por ciento masculino", dice Dolores Labaque, actual directora de la consultora Stg.

Como quinta generación de una familia de bodegueros, trabajó ocho años en el grupo de Bodegas Lavaque (hoy Quara) en tareas de exportación, relaciones institucionales y capacitación.

"Cuando trabajaba en la empresa de mi familia, detecté que había varios servicios que valía la pena tercerizar y me decidí a armar una consultora que entienda específicamente qué tipo de información necesitan los bodegueros para tomar decisiones", dice.

Lavaque recuerda que fue la primera mujer en integrar la Cámara del Vino "aunque ahora ya hay muchas", dice.

"Dieciocho años atrás, trabajaba en comercio exterior y me acuerdo de que me sorprendió en Londres ver que en un Wine Bar encontraba muchas mujeres tomando vino, algo que me parecía insólito, y hoy me parece raro que me haya llamado la atención", dice.

A Lavaque no le gusta pensar que puede haber unos vinos para mujeres y otros para hombres.

"Lo que sí hay es un proceso que tiene que ver con la complejización del gusto –dice esta experta–. Para alguien que sabe poco, entrar con un cabernet es difícil, pero eso es tanto para un hombre como para una mujer, no lo va a sentir tan placentero. Hay vinos para el consumidor más novato –continúa–, que son más simples, pero no es una cuestión de género, sino de conocimiento."

En muchas ocasiones, las bodegas lanzaron al mercado vinos calificados como "femeninos", aludiendo a la suavidad.

En el pasado, se habló bastante de una propuesta para este público cuando se lanzaba un vino amable, de aroma frutado, color intenso y delicado sabor.

Se asociaba rápidamente la facilidad que presentaba una línea para su degustación con alguna cualidad femenina como la delicadeza.

Sin embargo, esa operación de marketing la mayoría de las veces fue contraproducente y hoy casi no se escucha una argumentación de ventas de esas características: la complejidad en la degustación de esta bebida milenaria no está vinculada en modo alguno al género, y muchas veces, las bodegas fueron sancionadas por el público con la indiferencia.

El simple mensaje, casi obvio, que parecen haber aprendido las bodegas es que las mujeres también saben amar el vino y evolucionan en su degustación de lo más simple a lo más complejo al igual que los hombres.

Toda una metáfora.

Nota de Roly Villani

Fuente: InfoNews

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