Lunes 04 de abril de 2016

¿Qué vemos cuando miramos un viñedo?

Al observar el típico paisaje vitivinícola, encontramos distintos factores o elementos que cumplen diferentes funciones y que no se encuentran allí por casualidad. En esta nota, descubriremos qué es lo que vemos cuando miramos un viñedo.

Factores del terruño influyentes en la calidad del vino

1) El terreno: Es un factor que nos puede indicar distintas cosas. Acorde a la composición del suelo, tal como lo profundizamos en la columna “Los diferentes tipos de suelos: el alma del vino”, el producto final puede adquirir diferentes matices. Una leve pendiente o inclinación favorece la exposición solar y evita el encharcamiento. Dependiendo del clima que reine en la zona, se pueden buscar más o menos horas de sol acorde al lugar de implantación.

En el caso de los suelos de gravas o piedras, éstas colaboran con la aireación, el drenaje, y mantienen por las noches el calor acumulado por el sol diurno. Los terrenos de color más claro actúan como espejos: reflejan el calor y la luz hacia las plantas, favoreciendo la maduración, acarreando el posible inconveniente que durante las épocas de heladas sean más susceptibles, primero por la irradiación de las gravas, y segundo por no retener el calor. En el caso de los terrenos más oscuros, es lo opuesto.

2) La vid: Por supuesto, las plantas y sus frutos son los actores principales, donde podremos observar como primer característica distintiva entre ellas los diferentes colores de las uvas, la ubicación de los racimos, y hasta para los más avezados, las distintas hojas, que nos indicarán las diferentes variedades de uva. Pero lo que resalta a primera vista, es el tipo de conducción del viñedo, o sea de qué forma se plantaron y se hicieron crecer las vides mediante los procedimientos agronómicos.

Podemos distinguir entre los principales, espalderos altos y espalderos bajos (haciendo referencia al respaldar de una cama y de variada altura para favorecer o no el calor en los racimos), parrales de diversos tipos (que forman una especie de “techo” con el follaje y los racimos), y vaso o “arbolito” (que puede llegar a recordar a un “bonsái” de vid). Además, el posicionamiento de los “brazos” de la planta y sus brotes marcarán el crecimiento y la producción.

3) El riego: Cada vez con mayor frecuencia, se observan esas “mangueritas” recorriendo las hileras de vides, muy cercanas al suelo y amarradas a cada una de las plantas. Es el ya famoso riego por goteo, donde esas “mangueritas” poseen un orificio exactamente donde se encuentra cada vid, para dosificar la cantidad de agua justa y necesaria acorde a las directivas del ingeniero agrónomo siguiendo la marcha climática y los requisitos hídricos.

Aparte del riego por goteo, existen otros sistemas como el riego por aspersión, el riego por manto o inundación, el riego por goteo subterráneo y el riego de alta frecuencia. Saber cómo, cuándo y cuanto regar, es una de las principales tareas de campo del ingeniero agrónomo y su equipo, donde se procurará abastecer a la vid de la cantidad de agua correcta, y se evitará un exceso de la misma que podría redundar en enfermedades, exceso de vigor o dilución de los compuestos de las uvas.

4) Los rosales: Más allá de que quedan muy bonitos, la razón por la cual se plantan rosales en los viñedos es porque las rosas son más sensibles al ataque de diferentes plagas que también afectan la vid. Entonces, las plagas y sus ataques se detectan antes en los rosales que en las vides. Por lo tanto, si el ingeniero agrónomo verifica que en el rosal se registra alguna enfermedad, inmediatamente analizará cuál es, y luego protegerá a los viñedos contra dicha plaga.

5) La cobertura vegetal o pasturas: Para describir la razón de ser de las coberturas vegetales entre las hileras de vid, resulta muy ameno un estudio del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino de la Universidad de La Rioja, España, que cita al respecto: “La implantación de una cubierta vegetal puede plantearse desde distintos objetivos agronómicos, entre los que cabe citar: la protección contra fenómenos erosivos, la limitación del riesgo de formación de suela de labor, la mejora de la calidad del suelo, la posibilidad de tránsito de maquinaria en periodos lluviosos, el aumento de la biodiversidad y la proliferación de enemigos naturales de las plagas habituales del viñedo.”

“En lo que respecta a las ventajas vitícolas, las cubiertas vegetales constituyen una herramienta adecuada para contener, a través de la competencia establecida con el viñedo por el agua y los nutrientes, tanto la expresión vegetativa del viñedo como su potencial productivo. A partir de estas premisas, resulta factible alcanzar un equilibrio adecuado entre las componentes productiva y vegetativa, lo que a su vez puede favorecer una mejor exposición y microclima de racimos, logrando aumentar de este modo la calidad de los mostos y vinos producidos.”

“En este sentido, puede decirse que siempre que no existan factores limitantes (de tipo edafológico o hídrico, principalmente) que condicionen negativamente el desarrollo de la vid y siempre que el tipo de cubierta elegida, así como su gestión, sean adecuados a los objetivos pretendidos, la cubierta vegetal es el sistema de mantenimiento del suelo más aconsejable para el viñedo. Las plantas utilizadas como cubierta vegetal en viña pertenecen principalmente a las familias de las gramíneas y las leguminosas. Las gramíneas aportan una materia orgánica más estructurada y con más permanencia, mientras que las leguminosas contribuyen a la mejora del suelo a través de una materia orgánica de más rápida mineralización y con la posibilidad de fijar nitrógeno atmosférico.”

En zonas propensas a heladas, es conveniente eliminar los cultivos de cobertura del suelo del viñedo, para favorecer la absorción de la radiación solar, evitar acumulación de humedad y promover la transferencia de energía a la vid.

6) La malla o tela anti-granizo: Se trata de esa especie de “mediasombra” que solemos ver por encima de las vides como si fuese una “carpa”, o formando una especie de “sándwich” con ellas, sobre todo cuando se encuentran en el sistema de espaldero. La finalidad de éste elemento es, por supuesto, proteger a la planta del granizo, pero además hacer lo mismo contra los pájaros, el viento, e inclusive a veces el sol.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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