Domingo 06 de abril de 2014

El vestido de la botella: ¿cómo se diseña la etiqueta de un vino?

En incontables oportunidades las personas eligen un vino de la góndola guiándose por lo atractivo o pintoresco de su presentación, que es el vestido de la botella, y a la cual las bodegas le brindan cada vez mayor importancia. Para interiorizarnos sobre el diseño de las etiquetas, dialogamos con Julieta Carbonari, una de las "wine label designer" más destacadas del país, quien nos entregó los principales conceptos que se deben tener en cuenta.

¿Qué servicios le ofrece a las bodegas tu estudio de diseño?

Nosotros recreamos el sueño del enólogo o la bodega en imagen. El proceso de creación del vino es tan apasionante que cuando se llega al vestido de la botella, debemos comunicarlo. Desde hace 13 años trabajo en la industria del vino diseñando o vistiendo el producto.

Como segundo paso se proyecta el material de promoción que se requiere para posicionar el producto en el mercado. También ofrecemos asesoría sobre el nombre del vino, el tipo de botella y la capsula.

Lo que nos diferencia es que a lo largo de estos años hemos tenido la posibilidad de trabajar para varios países y eso nos permitió conocer los mercados y lo que cada uno requiere a la hora de diseñar y comunicar un concepto. Trabajamos para Estados Unidos, Chile, México, España, Nueva Zelanda, Italia y China.

¿Qué es lo que te piden las bodegas que exprese la etiqueta?

No hay un requerimiento común, cada uno desea expresar su propia filosofía: diferenciarse es la premisa.

Se busca comunicar un concepto, contar una historia, y eso se genera a partir de lo que se desee transmitir al consumidor, ya sea un nombre de fantasía, el terroir, la zona, el posicionamiento de la bodega, la forma de elaboración, etc.

¿Cómo se diseña una etiqueta de vino?

Lo primero que se debe tener claro es el mercado, la filosofía del productor, y luego crear un concepto o historia atractiva, creíble y vendible. No se trata de buscar una linda tipografía y un gráfico, sino que se trata de atraer al consumidor con una imagen que reúna todo lo necesario para que desees elegir ese vino y no el de al lado.

¿Qué es lo principal que debe comunicar una etiqueta?

Lo que debe comunicar la etiqueta es la personalidad del vino, hoy por hoy hay muchas formas de elaboración, y la tendencia es hacer vinos fáciles de tomar, para ocasiones de consumo más comunes, y la etiqueta debe comunicar eso.

No es lo mismo una etiqueta de un vino de guarda de una bodega que lleva más de 100 años en el mercado, que un diseño para un enólogo que utiliza métodos biodinámicos y ciertas libertades para crear.

Es muy importante transmitir la zona y el país. En el frente de la etiqueta eso es un dato que, en mi opinión, no puede faltar. En tanto que el grado alcohólico y los centímetros cúbicos se pasan directamente a la contra etiqueta, en el frente ya no van más. También se debe expresar el varietal y el año de cosecha, esos son dos datos que el consumidor debe conocer en los segundos que tiene al momento de ver una etiqueta y elegir un vino.

Si te pones a pensar que son solo segundos para que el consumidor elija, entonces ahí es donde nos damos cuenta que sí o sí mi etiqueta debe ser atractiva, y más aun cuando son productos nuevos.

¿Cuáles son los distintos estilos de etiquetas?

En nuestros días hay muchos estilos gráficos en lo que se refiere al vestido de vino. La tendencia es tan cambiante como las épocas en las que vivimos. Cada país tiene su propio estilo.

El sector donde estará ubicado el vino también es importante a la hora de diseñar: hay etiquetas súper ilustrativas, minimalistas, clásicas, creativas, elegantes, etc.

Hoy por hoy el vino se ha vuelto un producto de mucho valor y la imagen influye mucho. ¿Cuántas veces hemos comprado vinos porque nos encanta la etiqueta? Ese es nuestro objetivo, pero fundamentalmente comunicar lo que el enólogo, el verdadero gran artista, quiere transmitirle al consumidor.

¿Existen colores preferidos o más utilizados que otros?

El tema del color tiene un aspecto muy psicológico, y hay que tener cuidado: uno muchas veces deja de lado el uso de un color determinado. Por ejemplo el azul, que nos transmite una sensación fría y lejana, pero resulta que luego en la góndola el vino es un furor.

En general se usan colores cálidos, como los naranjas y rojos, son los colores del sol y la tierra, y te entregan esa sensación amigable.

Los colores metalizados enfatizan mucho el diseño, le dan el toque de glamur a la etiqueta, pero cada vez se usan menos. En mi opinión debe ser solo un detalle.

Por último, son fundamentales los últimos toques que deseamos darle a la etiqueta para lograr atraer al consumidor: buen papel, algún relieve, lacas brillantes, le dan más categoría a la botella aún siendo un vino que no supere los 100 pesos (10 dólares).

Hay muchas herramientas para crear cosas increíbles. Lo que no debemos olvidar los diseñadores es que no somos artistas plásticos, sino que comunicamos un producto a través de la imagen. Y debemos usar toda la creatividad para llegar al consumidor con un diseño acorde a ese producto: distinto, atractivo, creíble, conceptual y elegante.

Si Usted lo desea, los medios para contactarse con el estudio de diseño y para observar los trabajos de Julieta Carbonari son: (00549261)-6270552, www.julietacarbonari.blogspot.com y skype: julieta.carbonari.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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