Lunes 04 de febrero de 2019

¿Los vinos añejos y los vinos caros son los mejores?

En esta nota analizaremos si los vinos de cosechas más antiguas siempre son mejores que los de cosechas recientes, y si, del mismo modo, un vino de alto costo necesariamente es de mayor calidad que uno de un costo inferior.

Varietal, blend, reserva, orgánico… ¿cuál es mejor y qué significan?

En el caso de los vinos añejos, la norma no puede ser aplicada en forma general y amplia. No todos los vinos son diseñados para perdurar a lo largo de los años. Podríamos resumir que, en el caso de los tintos, que son los vinos añejables por excelencia, existen específicos componentes que enmarcan implícitamente un potencial de guarda. El alcohol, la acidez y los polifenoles, son la columna vertebral del vino. El enólogo y el ingeniero agrónomo guían el proceso vegetativo en el viñedo y la vinificación en la bodega para arribar a los resultados deseados.

De este modo llegarán a los niveles y tipos de alcohol, acidez y polifenoles deseados, que redundarán en un determinado estilo de vino, en algunos casos diagramado para el consumo dentro de los primeros meses, en otros casos en algunos años, e inclusive durante varias décadas posteriores a la cosecha. Pero aún así, no se puede asegurar tajantemente que un vino añejo será mejor que uno joven. En el mundo del vino todo es subjetivo.

Podríamos poner en perspectiva que, si hoy probásemos un vino cosechado hace un par de años, diseñado para perdurar durante 10 años de guarda en botella, casi seguramente estará mucho mejor dentro de unos siete u ocho años. La estiba en botella es importantísima. Pero muy posiblemente, un vino diseñado para ser consumido dentro de los 5 o 6 años, también cosechado hace un par de años, va a estar seguramente mejor dentro de dos años, no dentro de diez, ya que no fue pensado de ese modo.

Tal vez aguante más de seis años y se encuentre en excelentes condiciones...todo puede suceder en el mundo del vino, pero no sería la norma de ese caso puntual. De todas formas, entran en juego otros factores muy importantes, como la calidad del corcho, los cuidados durante la estiba, y la precaución al momento del descorche y el servicio.

En lo que respecta a la relación entre un costo mayor y un producto mejor, es posiblemente la primera mentira que nos creemos al ingresar al mundo del vino. Lamentablemente, al momento de desenmascararla, la desazón es grande, ya que en el medio hubieron una inversión y una ilusión que se desplomaron. Para profundizar al respecto, recomendamos una nota que publicamos hace ya varios años, pero que su vigencia está intacta: “Compré ese vino tan caro, lo tomé, y no me gustó”. Pero, nuevamente, podemos resumir que el precio de un vino se fija acorde a distintos ítems.

Básicamente, los rendimientos por hectárea, la mano de obra y los barriles de roble son determinantes en los costos de producción, que se traducen luego en el precio a establecer. Estos lo son como factores objetivos. Existen además los factores subjetivos, como la marca, su trayectoria, el enólogo en cuestión, la jerarquía de la zona de procedencia, el segmento del mercado al que se apunta, etcétera. Son tal vez los factores subjetivos los que “ensucian” la cancha de los precios.

A grandes rasgos, cuanto más caro sea un vino, mayor será su calidad y la dedicación aplicada en él. Pero esto no es lineal con los gustos. Para nada. Puede ocurrir que Usted prefiera un vino más “fresco” o “suave”, sin “paso por madera”, que seguramente será menos oneroso que un vino con “cuerpo”, “estructura” y “añejamiento en roble”. Son gustos, tan sencillo como eso. En las catas a ciegas (donde se prueban los vinos sin conocer la etiqueta), queda perfectamente demostrado.

A Usted le pueden gustar muchos vinos que sean costosos, de la misma manera que le pueden gustar otros que sean muy económicos. Ahí entra en juego la llamada “relación precio-calidad”, donde lo que se persigue como ideal es encontrar la mayor calidad posible dentro del precio más bajo al respecto. No hay nada mejor que probar muchos vinos (que no es lo mismo que mucho vino) para formar la propia opinión acerca de cada uno de ellos. Finalmente y de todos modos, si Usted desea leer algo más sobre la subjetividad del vino, podría recomendarle la siguiente nota: “Momentos. Sólo existen momentos”.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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