Lunes 07 de enero de 2019

¿Qué es “saber de vinos”?

En este ensayo el autor se plantea a qué nos referimos cuando mencionamos el término “saber de vinos”. ¿De qué se trata realmente ese “conocimiento”? ¿Cómo se adquiere? ¿Todos pueden lograr ser “entendidos” en la materia?

Vinos y Mitos: “Si es caro, añejo y de bodega boutique, seguro es bueno”

Vamos a empezar al revés…veamos primero que no debemos considerar como “saber de vinos”. No existe absolutamente nadie que le pueda decir qué vino le tiene que gustar a Usted, por más "experta" o "entendida en el tema" que sea esa persona. Tal vez alguien diga "bueno, pero lo que pasa es que esa persona sabe de vinos". Ante esa afirmación, surge la pregunta: ¿Qué es saber de vinos? Saber de vinos no es pretender imponer una opinión. Porque un vino puede ser excelente para ese “sabiondo”, y no serlo para otra persona. Sobre gustos, no hay disgustos. Un vino puede ser de excelente calidad…y no ser de nuestro agrado.

Supongamos que ante determinada situación, alguien nos dice “¿cómo no te gustó ese vino? Vos de vinos no sabés nada”. En realidad la persona que no sabe nada de vinos es la que hace esa afirmación. No entiende que el vino es una bebida tremendamente subjetiva, plausible acorde a cada consumidor, donde nadie es superior a otro ni tiene “la vaca atada”. Puede haber tantas opiniones como personas. Eso también hace maravilloso al mundo del vino.

Sucede lo mismo con “el mejor vino del mundo”. El mejor vino del mundo no existió, no existe, ni existirá. Cada uno de nosotros tenemos nuestro "mejor vino del mundo" acorde a los gustos personales y a nuestro poder adquisitivo. Es una cuestión meramente subjetiva. A algunos les gustan más los vinos frutados, a otros más añejos, a otros menos complejos, a unos los blancos y a otros los tintos, y así mil etcéteras. Hemos escrito ya muchas veces acerca del tema de las preferencias personales y de aquellos que pretenden imponer las suyas por sobre el resto. Bastaría con recordar que todos percibimos los aromas y sabores de diversas formas, en consonancia con las características de nuestro organismo.

¿Cómo saber si un vino será rico para nosotros? Comprándolo y bebiéndolo. Las opiniones ajenas no sirven de nada. "¿Y cómo sé yo si este vino es bueno o no lo es?". Bien, para saber si una cosa es mejor que otra, no existe forma de hacerlo que no sea por medio de la analogía, de la comparación. Si sólo existiese un único vino en el mundo, no se lo podría comparar con nada, por lo tanto sería imposible determinar cuán alta llegaría a ser su calidad. Por suerte, contamos con miles y miles de vinos diferentes, provenientes de distintas cepas, países, suelos, climas, formas de elaboración, culturas y años.

Ahora bien. ¿Qué es “saber de vinos”? Primero, respetar todas las opiniones, tener humildad, y saber que el equivocado en un juicio de valor, puede ser uno, no necesariamente el otro. O tal vez ambos tengan la razón. Repetiremos hasta el cansancio: el vino es una bebida subjetiva, emocional, cultural, distinta a todas. Única. Hecha para ser disfrutada, no juzgada. Y mucho menos para ponerle medallitas o todas esas cosas marketineras.

Segundo, asistir a degustaciones (serias), cursos, charlas, ferias, eventos, donde uno puede codearse con otras personas que también desean aprender, o que ya saben del tema, y poder nutrirse para poco a poco ir entendiendo cómo se diseña un vino, qué son las distintas zonas y cómo influyen en las uvas, cuales son las diferentes técnicas para elaborar un vino, qué importancia tiene la madera, cómo fue la historia del vino, sus leyendas y sus mitos.

Comparar varios vinos entre sí, de distintos años, de distintos precios, de distintos lugares. Divertirse…el vino es divertido, coloquial, cultural. Esa vestimenta de “etiqueta” que tenía el vino, ya no la tiene más. Todos pueden aprender y saber de vinos, realmente. Y probar, probar y probar (siempre con medida, obvio), para ir moldeando el paladar, entender que una cosa es la calidad y otra los gustos personales, comprender virtudes y defectos de los vinos, etcétera.

Aún así, ¿es este un factor determinante para poder disfrutar un vino? No. Por supuesto que no. Pero sí va a ayudar a conocer más, y al momento de emitir un juicio, hacerlo con fundamentos. Por ejemplo, no es lo mismo lo que podemos encontrar en un vino que proviene de un clima frío, que de un vino que proviene de un clima cálido, sólo por poner un mínimo ejemplo de los cientos y cientos que hay. Entonces, adquirir toda esa educación, es aprender de vinos, y lleva con el tiempo a “saber de vinos”. El resto, simplemente es mentira. Con la gran importancia que tuvo el vino en la historia de la humanidad, saber de vinos, es saber de cultura.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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