Domingo 29 de marzo de 2015

Un espíritu dentro de una botella

Don Raúl de la Mota fue elegido en 2005 por la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores, en Burdeos -Francia-, como el mejor enólogo argentino de todo el siglo XX. Si bien este genio de la viticultura nacional falleció a los 90 años, en octubre de 2009, algunas de sus creaciones permanecen hoy en día aguardando ser descorchadas. Su historia, su espíritu, sus vinos, y su mensaje, en esta nota.

Tuvimos el inmenso placer de degustar dos vinos creados por "Don Raúl" (como era llamado por sus amistades): el Malbec Estrella 1977 de Weinert (un ícono) y el Kinien de Don Raúl 2004 de Ruca Malen (una de sus últimas obras). Por supuesto que a la ya tremenda experiencia de catar esos vinos, se les suma el condimento de haber sido hechos por el mejor enólogo del siglo XX, y que además ya no se encuentre entre nosotros.

Tanto un ejemplar como el otro estaban perfectamente estibados en la cava de la vinoteca Freixa y Vinos de Bariloche, y fueron servidos a una temperatura óptima. Pero de estos dos vinos hablaremos más adelante. Primero repasemos la historia de de la Mota: nació en 1918 en la provincia de San Juan, donde estudió enología obteniendo el título en 1943. Se mudó a Mendoza y comenzó trabajando en la bodega Giol, y en 1956 pasó a Flichman, donde creó el mítico Caballero de la Cepa, que continúa siendo un emblema de esa bodega.

En el año 1962 hace su desembarco en la firma Arizu (la que actualmente elabora los Luigi Bosca), con el objetivo de cambiar toda la gama de vinos, incluido el espumoso (al que colocó en la primera línea a nivel nacional por su calidad). En 1976 comienza su trabajo en Weinert, donde vinificó el excepcional Malbec Estrella 1977 y el Cavas de Weinert, entre otros. Por último, desde la década de 1990 se dedicó a asesorar a diversas bodegas argentinas, como por ejemplo Humberto Canale.

Don Raúl se abocó a elaborar vinos de calidad en épocas dónde sólo se apuntaba a los vinos "de mesa" o corrientes. Un adelantado, un visionario. Fue el primero en producir un espumoso en Argentina con el tradicional método francés "champenoise". Fue el primero en el país en vinificar variedades de uva por separado (o sea, vinos varietales), comenzando con la Cabernet Sauvignon (luego Malbec, Syrah, Sauvignon Blanc, etc). Y fue el primer enólogo argentino en comprar una máquina estrujadora de uva.

"El enólogo debe tratar de encontrar el espíritu del hombre que es capaz de innovar, y no hacer lo mismo que el de enfrente", decía de la Mota. Anunciaba también el cuidado que se debía tener con la utilización de las barricas o barriles de roble, para evitar excesos en el vino terminado. "Un gran vino debe ser trabajado a conciencia, desde el viñedo en adelante, fermentado correctamente, y conservado con absoluta eficiencia."

Su pasión y su estudio por el vino le entregaron amigos como los franceses Jean Ribereau Gayón y Emile Peyneau, considerados mundialmente como los padres de la enología moderna, y el crítico estadounidense Robert Parker, quién calificó al Malbec Estrella 1977 como "mejor que los vinos de Burdeos". Raúl de la Mota aseguraba que para ser un enólogo exitoso se debía contar con dos pilares: el estudio y la experiencia.

Ahora sí, los vinos: el Malbec Estrella 1977 fue el primer 100 % Malbec argentino, que de por cierto sorprendió al mundo entero, y allí comenzó la fama de la variedad emblemática de nuestro país. Elaborado con uvas de Vistalba y Las Compuertas, en toneles de roble, con las tecnologías y conocimientos existentes en su época. Es un vino que está sorprendentemente vivo 36 años después, parece detenido en el tiempo. Sedoso, goloso, amplio, sin aristas. Gigante.

En tanto que el Kinien de Don Raúl 2004 nace gracias a la amistad de de la Mota con el dueño de la bodega Ruca Malén, Jean Pierre Thibaud, quien en oportunidad de recibirlo como visita, lo invitó a seleccionar las mejores barricas de las mejores añadas para armar un vino de una edición única en su honor, y con su nombre. Kinien significa "único" en lengua mapuche. Y realmente lo es. Superando los 10 años, es un vino que aún está joven y tiene mucha vida por delante. De hecho Robert Parker recomienda beberlo entre 2015 y 2024.

Es elegante, complejo, potente, equilibrado, untuoso. Un delirio. Tal como se lee en la contra-etiqueta de la botella: "Creado por Don Raúl de la Mota en 2004, con colaboración de su hija Adriana, este blend de Malbec, Merlot y Tempranillo, descansó en barricas nuevas de roble francés durante 16 meses. Las dos mil botellas elaboradas permanecieron luego imperturbadas, cerca de un año. Kinien recibe la impronta del más reconocido enólogo argentino para forjar el Kinien de Don Raúl. Una creación pensada para halagar los sentidos."

Desde estas líneas, nuestro humilde homenaje a quien fuese el más grande enólogo argentino del siglo XX, que dejó marcada a fuego su huella en la viticultura y se dedicó a enseñar y a vinificar productos que, por muchos años más, continuarán dando testimonio fiel de su categoría. En cada una de sus botellas, subyace un espíritu de dedicación, estudio, pasión y amistad, ya que él mismo decía que "el vino es amistad: una botella de vino une a dos o más personas."

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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