Lunes 31 de julio de 2017

Curiosidades de las botellas de vino

Las botellas de vino tienen distintas particularidades acorde a sus formas, tamaños y colores. En esta nota veremos varias de ellas y explicaremos el por qué de muchos factores que las conforman, teniendo varios de ellos una larga historia.

¿Qué es la enfermedad de la luz?

La gran pregunta número uno podría ser por qué motivo las botellas de vino estándar contienen 750 cm3 y no más, ni menos. La respuesta tiene, como en tantos otros casos, tres distintas fuentes.

La primera indica que los romanos del siglo I utilizaban la medida de 700 cm3 como la ración diaria de vino mezclado con agua que consumiría una persona promedio.

La segunda, más tarde, cuando en Europa se empezó a utilizar el vidrio como contenedor de la bebida (por sus características de no alterar el producto contenido), los sopladores de botellas que trabajaban el vidrio podían realizar sin problemas recipientes de 700 a 800 cm3. Para hacer algo de mayor volumen tenían que volver a tomar aire y el proceso se hacía más lento y engorroso.

Pero la teoría más aceptada viene de la Europa medieval. En aquellos tiempos, la medida para el comercio internacional era el llamado “galón inglés”. Y sucede que 750 cm3 es la quinta parte de un galón. Se llegó a la conclusión que ese volumen era fácil de transportar y que los recipientes no estorbaban el comercio. Aún así, las medidas fluctuaban entre 700 y 800 cm3. Recién en la década de 1970 las grandes potencias del mundo firmaron un tratado internacional donde se establecía como medida para el comercio de vino los 750 cm3 que todos conocemos.

Mas tarde, por motivos de marketing o moda, aparecieron y se aceptaron botellas de diversos tamaños. En esta escala, vemos los nombres propios y la capacidad de cada una:

Media botella 0.375 lts.

Botella estándar 0.750 lts.

Mágnum 1.5 lts.

Jeroboam 3.0 lts.

Rheoboam 4.5 lts.

Mathusalem 6.0 lts.

Salmanazar 9.0 lts.

Balthazar 12.0 lts.

Nabuchodonosor 16.0 lts.

Melchor 18.0 lts.

Como se puede apreciar, las distintas medidas de capacidad, van desde los 375 centímetros cúbicos, hasta los 18 litros.

Cabe destacar que los vinos destinados a la guarda se benefician de las botellas de mayor capacidad, ya que permiten un envejecimiento de los mismos más lento y prolongado, considerando que existe una igual relación de contacto con el corcho y los posibles micro-intercambios gaseosos con el exterior, pero para un volumen de líquido mucho mayor. Esto suele redundar en una crianza o añejamiento en botella más sutil.

En lo referente a darle una forma idéntica a todas las botellas, esto recién pudo lograrse cuando se comenzaron a producir a escala industrial en fábricas, donde salían todas iguales. La típica que conocemos de vino tinto se llama Burdeos, y es esa que posee unos "hombros" pronunciados, para que cuando la botella reposa en posición horizontal, los sedimentos queden allí depositados. El otro tipo más conocido es la llamada Borgoña, y es de "hombros" caídos y cuello y cuerpo anchos.

Ésta segunda se utiliza generalmente para vinos del tipo “champagne”, para blancos como el Chardonnay, y para tintos que no dejan sedimentos, como el Pinot Noir. En tanto que la primera, es usada en los vinos tintos que pueden producir sedimentos durante su guarda. Justamente por esto cada una de ellas debe su nombre: en Burdeos y en Borgoña se hacen vinos que coinciden con las características descriptas para las botellas, en su gran mayoría.

Por otra parte, existe una creencia que afirma que la botella que posee un culotte o "picada" muy hundida, contiene un buen vino. Es sólo un mito. El nacimiento de la concavidad del fondo de la botella data de cuando las mismas eran hechas por los sopladores de vidrio. La base era utilizada para apoyar en ese lugar una especie de cuña que sostenía el recipiente mientras era trabajado, con el vidrio aún caliente. Con el correr de los años y las modas, las botellas comenzaron a ser más grandes y gruesas con la intención de soportar un largo añejamiento, por lo tanto la picada pasó a ser mas "onda", porque si así no fuese, la botella contendría más de 750 cm3. Esa concavidad profunda es algo que en nuestros días está casi estandarizado, pero que no guarda relación con la calidad del vino.

Por último, la botella de vino tinto debe su color verdoso oscuro a la intención de proteger el líquido lo mejor posible durante su añejamiento. Considerando que el vino es fotosensible (o sea que lo afecta la luz -ver nota relacionada a la presente-), luego de diversos estudios y pruebas, se detectó que el color de vidrio verde o verde-oscuro interrumpe mejor las radiaciones ultravioletas y las violetas, y deja pasar muy poco las azules. Se entendió entonces que era el tono de color más apropiado. Por el mismo motivo, las botellas de vino blanco, no aptas en general para una guarda prolongada, poseen un color de vidrio transparente, que permite observar su interior y la limpidez del líquido.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

De vinos y vides :: Portal especializado en el mundo del vino. Vitivinicultura, enología, bodegas, noticias y material especial.

Copyright 2014 - www.devinosyvides.com.ar - Todos los derechos reservados.