Lunes 12 de enero de 2015

Cómo las gaseosas cola nacieron del vino

Como en tantas otras historias que hemos contado en nuestra columna, teniendo al vino como protagonista, hoy vamos a relatar cómo las famosas gaseosas cola de color negro, que son la bebida más famosa de la humanidad, en un principio... fueron vino.

En esta nota nos encontraremos con un par de protagonistas principales, los cuales jamás llegaron a imaginar que estaban dando nacimiento a lo que luego serían las gaseosas cola, el producto más consumido en el mundo. El primero de esos personajes, se llamaba Ángelo Mariani. Nacido en Córcega en 1.838, este boticario y químico francoitaliano, llegó a inmortalizar su apellido. Con apenas 25 años de edad, en 1.863, creó el “Vin Mariani”.

Esa bebida, especie de tónico, se trataba de una mezcla de hojas de coca de los Andes Sudamericanos de Perú, con vino de cepas nobles de Burdeos (Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc), popularmente conocida como Cocavino. Haciendo propaganda de los supuestos beneficios que el brebaje tenía “para todo el organismo en general” gracias a que, según Mariani, “los ácidos y el alcohol del vino” extraían los “principios activos de la hoja de coca”, logró un gran éxito.

Que las sustancias reinantes en el vino extraían las propias de la hoja de coca es cierto, ahora, en cuanto a sus beneficios para la salud, se demostró lo contrario, a tal punto que en 1.914 se prohibió definitivamente…por lo menos en su antigua fórmula. Pero hasta ese momento, la fama del “Vin Mariani” traspasó todas las fronteras de Europa, llegando a los principales estratos sociales. Inclusive el Papa León XIII era un ferviente admirador del Cocavino, y él mismo en persona condecoró a Mariani con una medalla en reconocimiento a su invento, “tan bueno para la salud”.

El auge del Cocavino le permitió a Mariani levantar una pujante industria farmacológica, que llevó su “Vin Mariani” hasta los Estados Unidos. Y aquí empieza la segunda parte de la historia, donde entra en escena el segundo protagonista, John Pemberton, quién a la edad de 54 años, en 1.886, se encontró con un ejemplar del “Vin Mariani”. Pemberton trabajaba en la (ahora famosa) farmacia “Jacobs”, en la ciudad de Atlanta.

Ni lento ni perezoso, este boticario americano vio la posibilidad de replicar el producto europeo en su país. En un primer momento, fue una copia del original Cocavino, al cual Pemberton re-bautizó con el nombre de “Pemberton`s French Wine of Coca”, o sea “Vino Francés de Coca de Pemberton”. Pero inmediatamente se encontró con un problema: la “ley seca” del estado de Georgia. Si Pemberton pretendía seguir vendiendo su tónico, debía eliminar el alcohol del mismo. Y eso hizo.

Luego de mucho trabajo, y de decepcionantes estudios de prueba y error, llegó en julio de 1.886 a la fórmula que le permitía eliminar el vino y reemplazarlo por otros ingredientes, que del mismo modo seguirían haciendo de la bebida “un extracto excelente para combatir diversos dolores y males del cuerpo”. Así, comenzaron a participar del brebaje el azúcar, el zumo de lima, la cafeína, el ácido cítrico, la canela, la vainilla, el limón, la naranja, el coriandro, la nuez moscada, la hoja de coca y las semillas de nuez de cola. Todo, por supuesto, enmarcado en una fórmula secreta.

Ya con dicha fórmula resuelta y probada, había llegado el momento de cambiarle el nombre al brebaje. Luego de mucho pensar, la ganadora fue una idea surgida de uno de los empleados de la farmacia “Jacobs”, Frank Robinson, quien tomando el nombre de dos de los principales ingredientes de la bebida (la coca y las semillas de nuez de cola) sugirió bautizarla como “Coca-Cola”. Y fue en esa misma farmacia de Atlanta donde se bebió la primera muestra del producto.

En sus comienzos, el otrora “tónico para la salud” Coca-Cola, debía beberse agregándole soda, ya que era muy denso y empalagoso. Otro americano, Griggs Candler, se vio interesado en el producto de Pemberton, y se asoció con él, aunque luego de la muerte de éste, se alzó con la totalidad de la marca. Después de unos años, Candler se encargó de expandir la Coca-Cola, que se vendía ya fuera de la farmacia (siempre agregándole soda).

En 1894, al propietario de una tienda, llamado Joseph Biedenharn, se le ocurrió embotellar la bebida por primera vez, para que la gente la lleve a su casa; y en 1899 Benjamin Thomas y Joseph Whitehead, dueños de una franquicia de embotellado, se asociaron con Candler para incorporar la soda, embotellar masivamente, y que la Coca Cola pase a ser “portátil”, con el gas incluido. Desde ese momento, nada ni nadie frenaría el crecimiento mundial de esta gaseosa cola, transformándose en una de las principales marcas del globo.

En lo que respecta a Ángelo Mariani, el mismo falleció en París en 1.914, idéntico año en el que fue prohibido el “Vin Mariani” o Cocavino. En tanto, John Pemberton, adicto a la morfina a raíz de una herida de guerra (lo cual fue una de las principales razones que lo llevaron a intentar inventar un “remedio” que lo cure), falleció en 1.888 en Atlanta, sin llegar a ser testigo de lo que unos pocos años más tarde se iría transformando en un imperio comercial gigantesco…que tuvo sus orígenes en el vino.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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