Sábado 22 de noviembre de 2014

El gran viñedo argentino

Si bien nuestro país se hizo conocido en el mundo vitivinícola por los vinos provenientes de la provincia de Mendoza, con el correr de los años surgieron grandes ejemplares de distintas zonas argentinas, y últimamente han aparecido nuevas regiones productoras nacionales.

Argentina es un gigantesco viñedo. Bendecida por una diversidad de climas de Norte a Sur y de Este a Oeste, y diferentes tipos de suelos y altitudes, ha sabido tener a lo largo del tiempo terruños característicos. Pero lentamente se han ido estudiando e inaugurando sitios donde antaño era impensado plantar vides. Tal es así, que este país en 2014 se posicionó como el quinto mayor productor de vino del mundo, y el primero del hemisferio sur.

Aún así, ¿conocemos las regiones vitivinícolas de Argentina?, ¿sabemos que no se resume todo a Mendoza, Salta y San Juan?, ¿tenemos noción que existen vinos tucumanos y cordobeses? Como la calidad bien entendida empieza por casa, vamos a hacer un repaso de todas las zonas del país, de una punta a la otra. Siempre, por supuesto, teniendo en cuenta que se trata de límites imaginarios, ya que una misma vid puede dar resultados disímiles entre dos terruños que se encuentren a solo metros de distancia entre sí.

No ahondaremos en muchos detalles en lo que respecta a los climas, suelos, ciudades, bodegas y tipos de uva que poseen cada una de las distintas regiones, ya que en futuras notas las iremos analizando en profundidad en forma individual. Lo que sí haremos, es un recorrido general, a modo de presentación, de las provincias en las que se cultiva la vid destinada a la vinificación, esas plantas que nos regalan la materia prima con la que se crea la recientemente nombrada Bebida Nacional.

Comenzando por el Norte, nos encontramos con la primera sorpresa: los vinos de Jujuy. Allí, en el corazón de la hermosa Quebrada de Humahuaca, a casi 2.500 metros de altura, también se hace vino, en la localidad de San Pedrito. Luego, en la provincia de Salta, epicentro de los famosos Valles Calchaquíes, hallamos dos zonas: el Valle Bajo del Río Calchaquí y el Alto Valle del Río Calchaquí. Seguimos hablando aquí de viñedos de gran altura. De hecho en Salta, a 3.111 metros de altura, se emplazan los viñedos más altos del planeta.

En Catamarca se ubican los Valles de Catamarca y la Región Sur de los Valles Calchaquíes, compartiendo esta última región con la provincia de Tucumán, donde se hacen vinos sorprendentes. En tanto que en La Rioja están el Valle de Famatina y el Valle de Bermejo a la cabeza, pero seguidos de nuevas pequeñas zonas que están comenzando a elaborar vinos de calidad, engrandeciendo cada vez más esta pujante actividad.

Aproximadamente a la misma latitud, pero en el punto cardinal Este del país, observamos la provincia de Misiones, que en su Región Central tiene plantadas principalmente las variedades Niágara, Venus y Syrah. En Entre Ríos encontramos, sobre todo en Colón y su zona de influencia, y en Victoria, unos Cabernet Sauvignon y Tannat de altísima categoría. Y todavía ni siquiera llegamos a la parte central del país.

En la provincia de Córdoba hace mucho tiempo que se hacen vinos, con la uva Frambua como estandarte, en la zona de Colonia Caroya, pero también en Valle de Traslasierra, Valle de Calamuchita y la Zona Noreste. Y antes de ingresar a la afamada región de Cuyo, hallamos los vinos “puntanos” de San Luis, provenientes fundamentalmente del hermoso Valle de Conlara, emplazado en el Noreste de esa provincia.

San Juan se ubica en el segundo lugar en cuanto a importancia y volumen de vino producido en Argentina. Sus regiones se dividen en el Valle de Tulum, el Valle de Ullum, el Valle del Zonda y el Valle del Pedernal. En tanto que Mendoza, la meca nacional del vino, cuenta con cinco oasis bien diferenciados: la Zona Alto Rio Mendoza, el Oasis Zona Norte, el Oasis Zona Este, el Valle de Uco, y el Oasis Zona Sur.

La provincia de Buenos Aires continúa expandiendo e instalando nuevos viñedos. En la actualidad los encontramos en Médanos, Saldungaray, Sierra de la Ventana, Chapadmalal, Tandil, y al norte en Berisso, con su centenario “vino de la costa”. E ingresando ya en la Patagonia, tenemos en La Pampa los osados productores del Alto Valle del Río Colorado, transformando desiertos en viñedos, tal y como se hizo en Mendoza hace muchos años.

Neuquén cuenta con el polo central de San Patricio del Chañar, y además con la regiones de Añelo y Chos Malal. En Río Negro podemos distinguir terruños desde la cordillera hasta el océano Atlántico, pasando por El Bolsón, el Alto Valle del Río Negro, el Valle Medio del Río Negro, el Alto Valle del Río Colorado y el Valle Inferior del Río Negro. Finalmente, en Chubut poseemos el viñedo más austral del continente, El Hoyo de Epuyén, sólo superado a nivel mundial en cuanto a su cercanía al Polo Sur por los terruños de Nueva Zalanda.

Como se puede apreciar, Argentina es un gigantesco viñedo, que, aparte de todas las regiones que enumeramos, posee diseminadas por otras localidades pequeños productores de vino casero. Porque donde haya un argentino, y el clima lo permita, se elaborará vino. Al igual que como sucedió con el resto de la humanidad, esta bebida acompañó la historia del país desde sus comienzos, estando siempre presente en las mesas nacionales.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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